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Dinero y Política: El financiamiento partidista

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La fórmula para determinar el financiamiento público anual ahora considera el 65 por ciento del salario mínimo vigente para el Distrito Federal, multiplicado por el número de  ciudadanos inscritos en el padrón electoral. Igualmente se estipula que el 70 por ciento del financiamiento ordinario se distribuirá considerando la votación nacional emitida en la elección de diputados por mayoría relativa anterior,  el 30 por ciento  restante se distribuirá de manera equitativa entre los partidos políticos con representación en el congreso. 1

El problema con esta reforma es que los partidos ganadores definen la balanza de su poder político…y su futuro financiamiento.

¿Es el financiamiento público de los partidos políticos realmente necesario para fortalecer un utópico sistema partidista eficiente?

No.

El masivo financiamiento público partidista forma parte de esas herencias obsoletas que tenían sentido en la pre-democracia y autocracia que definía al antiguo régimen unipartidista y que ahora no hacen más que estorbar al desarrollo del país y a la consolidación un sistema de partidos competitivo.

El problema no reside únicamente en la creación y aprobación de nuevas leyes electorales sino en lograr que estas se respeten y  lograr la eliminación de aquellas leyes obsoletas que reproducen prácticas antidemocráticas. Uno de los principales desafíos es que la unidad de fiscalización del  anterior IFE,  ni del actual INE,  cuenta con las  herramientas necesarias para monitorear efectivamente el proceso de financiamiento de las campañas electorales.

El financiamiento público surge como tal en los años setenta y su meta principal era ayudar a los partidos de oposición a subsistir en la desigual competencia electoral bajo el régimen unipartidista. El contexto actual es completamente diferente de aquella década.

Ya no es necesaria esa manera de dar recursos económicos a los partidos. El mercado político en México ya es lo suficientemente variado y competitivo y las organizaciones políticas ya son lo suficientemente maduras para buscar contribuciones por y para ellos mismos en lugar de esperar que el Estado los financie. Este sistema ya existe en otros países como lo es Estados Unidos y Reino Unido.

La razón general detrás del financiamiento público es  evitar la entrada de dinero ilícito en las campañas electorales; sin embargo, esto no tiene sentido alguno ya que,  con o sin él, el dinero sucio ha penetrado en las campañas y en los partidos políticos.

En todas las campañas electorales se escuchan quejas sobre la forma en la que Televisa, TV Azteca, Carlos Slim, Soriana apoya a éste o aquel candidato. ¿No sería más eficiente transparentar el financiamiento como en el caso del sistema estadounidense y saber desde un inicio a quién apoya Televisa, Carlos Slim o Soriana en lugar de enredarnos por años en una madeja de engaños y complots?

Lo cierto es que el financiamiento no legal de las campañas políticas en México no es un asusto nuevo.

El PRI durante muchos años desvió dinero de PEMEX y demás paraestatales para apoyar sus candidaturas, el PAN y el PRD han hecho lo mismo con diferentes organizaciones. La compra de votos y el financiamiento ilegal plaga a todos y cada uno de los partidos políticos en México.

El financiamiento legal proviene de los fondos que todos y cada uno de nosotros aportamos al estado:

Para el año 2015, se aprobaron 5 mil 356 millones de pesos como monto a repartir entre los partidos políticos como financiamiento público. El partido que más recursos recibirá este año será el PRI, con mil 376 millones de pesos,  le siguen el PAN con mil 158 millones de pesos, el PRD, con 886.1 millones de pesos. En cuarto lugar está el PVEM con 444.7 millones de pesos. A éste le siguen el PT, con 389.7 millones de pesos; el Partido Nueva Alianza (Panal), con 371.2 millones de pesos, y Movimiento Ciudadano (MC), con 368.4 millones de pesos. Los tres nuevos partidos políticos, Morena, Humanista y Encuentro Social (PES), recibirán 120.9 millones de pesos cada uno. 2

Si tomamos en cuenta el total de la lista nominal aprobada hasta abril de este mismo año, la cual asciende a 83 millones 244 mil 190 personas, estamos hablando que cada uno de nosotros habría aportado 64.10 pesos. Si tomamos en cuenta el padrón electoral, que asciende a 87 millones 244 mil 921 personas, el monto que habríamos aportado se reduce a 61.40 pesos por persona. Este monto asciende a casi el salario mínimo que una persona podría percibir al día.

Lo que se necesita es generar esquemas de transparencia eficientes si nuestra verdadera preocupación en el origen del dinero de cada partido y con la eliminación del financiamiento público se lograría transparentar de donde provienen todos los fondos partidistas.

El gobierno sería capaz de generar mejores esquemas de fiscalización al reducir su gasto público y la creación de un sistema eficiente de acceso a la información costaría apenas una fracción de lo que actualmente se destina a los partidos políticos.

De la misma manera, los partidos gastarían de manera más inteligente sus fondos al tener que conseguirlos por ellos mismos y a su vez se tendría  un mayor incentivo en realizar un mejor papel en los puestos para los que fueron elegidos

¿Cómo pedir dinero a tus donantes si no cumples con las metas para las que fuiste elegido? Con este sistema se eliminarían también los actuales partidos parasito como MORENA, PANAL, Movimiento Ciudadano y los demás partidos que siguen surgiendo en cada elección y que no tienen otra función más que la de succionar el ya de por si raquítico gasto público.

El dinero ganado con esfuerzo se gasta mejor.

 

Lisdey Espinoza Pedraza

Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana y Maestra en Relaciones Internacionales y Orden Mundial por la Universidad de Leicester en el Reino Unido.

Se ha desempeñado como académica e investigadora en las áreas de ciencia política, relaciones internacionales, historia y lengua inglesa en varias instituciones de nivel superior en el Estado de México y actualmente se encuentra cursando un Doctorado en Filosofía, Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

 

Citas bibliográficas:

[1] http://www.diputados.gob.mx/sedia/sia/se/

2 http://www.ine.mx/archivos3/portal/historico/recursos/IFE-v2/DS/DS-CG/DS-SesionesCG/CG-acuerdos/2015/01_Enero

Lisdey Espinoza Pedraza

Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana y Maestra en Relaciones Internacionales y Orden Mundial por la Universidad de Leicester en el Reino Unido.

Se ha desempeñado como académica e investigadora en las áreas de ciencia política, relaciones internacionales, historia y lengua inglesa en varias instituciones de nivel superior en el Estado de México y actualmente se encuentra cursando un Doctorado en Filosofía, Ciencia Política y Relaciones Internacionales.