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HALUROS: La Masacre de Columbine

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La mañana del 20 de abril de 1999, después de jugar a los bolos, Eric David Harris y Dylan Bennet Kiebold, de 18 y 17 años de edad, ingresan por separado a su Instituto, Columbine High School. 

Son las 11:10 horas. Harris porta una escopeta Springfield y una carabina 9mm y Bennet una semiautomática de 9mm TEC-9 y una Stevens 311D, de dos cañones; además llevan cuchillos, bombas de propano y cócteles Molotov.

Los adolescentes se ven ante sus compañeros y profesores, en la cafetería, pasillos y biblioteca. Disparan y hacen explotar algunos de sus artefactos caseros. En pocos minutos asesinan a trece personas y hieren a otras 24. Luego, rodeados por la policía, se suicidan: Harris con un disparo en la boca y Bennet con uno en la sien.

En 2002 llega Bowling For Columbine de Michael Moore. Se trata de un documental que con finos sarcasmos, relata los hechos y se pregunta el por qué de la tragedia.

El trabajo de Moore es una irrupción de estilo: su cámara en mano, bajo presupuesto, primera persona a cuadro y sobre todo su humor, humor negro, involuntario, incidental, hacen un contraste positivo frente a las grandes producciones documentales.

La historia comienza con una breve imagen en blanco y negro, de un muy sobrio y galardonado militar, que anuncia que la Asociación Nacional del Rifle (NRA –por sus siglas en inglés-) “ha producido una película que seguramente les interesará… Veámosla”. JAJA.

Moore apunta, por así decirlo, a la NRA y a su fanático dogmatismo de la comercialización de armas de fuego, como una de las causas de la violencia que se vive en la Unión Americana.

Y lo prueba. La disponibilidad de armas es total: para menores de edad, para enfermos psiquiátricos, para ex convictos, para invidentes y en general, para todo aquel que pueda pagarlas.

Las armas y las balas se venden en los bancos, en las peluquerías, en los supermercados… y existe una muy poderosa industria que alienta su compra y uso, espoleando sistemáticamente la cultura del miedo y del odio, por descarados y únicos fines de lucro.

Así, a contracorriente con la segunda enmienda de la Constitución de Estados Unidos, estarán los británicos, los indios, los negros, los comunistas, los emigrantes, los árabes y claro está, los blancos.

“Si no vas armado no eres responsable. ¿Quién defenderá a tus hijos? ¿La policía? ¿El gobierno federal? No. Ninguno de ellos”. Dicen, los gringos de cepa. Los Republicanos de los Republicanos.

Paso a paso, Moore va develando las profundas contradicciones que subsisten en el armamentismo norteamericano. Como la indignación y estupor de un fabricante de misiles que no se explica el por qué los jóvenes estudiantes Harris y Bennet han recurrido a la violencia.

Peor aún. Muestra el historial criminal del gobierno estadounidense en masacres, golpes de estado, deposición de presidentes e instalación de dictadores, asesinatos específicos, patrocinio de operaciones militares extranjeras, venta de armas e incluso la formación de milicias terroristas como la encabezada por Osama Bin Laden.

Subraya, que ese 20 de abril de 1999, cuando ocurrió la masacre de Columbine, militares estadounidenses realizaron el mayor bombardeo a esa fecha, de diversas posiciones en la Guerra de Kosovo, en Europa del Este, entre las que se incluyeron zonas residenciales, un hospital local y una escuela primaria.

En esta historia, es legendaria la aparición de Marilyn Manson, a quien algunos de los opinadores y conservadores de iglesia, acusaron entonces de alentar la violencia y haber incidido en la decisión de Harris y Bennet de asesinar a doce de sus compañeros y un profesor.

¿Sabías que el día que sucedió lo de Columbine, Estados Unidos lanzó más bombas sobre Kosovo que en ningún otro momento de esa guerra? Pregunta Moore a Manson.

– Sí. Ya lo sabía. Y creo que es una tremenda ironía que nadie dijera: tal vez el Presidente haya incitado esa conducta violenta. No, porque así lo quieren los medios y así lo difunden convirtiéndolo en miedo.

– Porque cuando vez televisión, vez las noticias, te bombardean para que tengas miedo: hay inundaciones, hay Sida, hay asesinatos; te ponen un anuncio: cómprate un Ford,  compra Colgate; si tienes mal aliento nadie hablará contigo; si tienes granos, no te tirarás a la chava. Y no es más que una campaña de miedo y consumo.

Después de Columbine en Estados Unidos se han registrado decenas de masacres, tiroteos y ejecuciones con saldos diversos.

Después de Columbine, Estados Unidos también ha sostenido a sangre y fuego, su política intervencionista y militarista en diversas regiones del mundo y notablemente en Irak.

El debate sobre el control de armas sigue vigente. Ahora en tiempos del terrorismo, de Trump, de muros, de migrantes y de los renovados racismos y fundamentalismos del libre mercado.

Con su Bowling For Columbine, Moore advierte a los estadounidenses: pon un arma en manos del miedo, del odio y del fanatismo y luego espera a ver qué pasa.

Foto tomada de documentalesonline2011.blogspot.com.