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La Educación en México: la realidad, la reforma y el detrás de bambalinas

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Estamos ante un panorama incierto para la educación en México.

Miles de maestros chiapanecos han salido a las calles a manifestarse en contra de la Reforma Educativa y cada día el movimiento se comienza a replicar en otros estados y gana legitimidad en el extranjero.

Esto crea problemas pues, ante todo, la educación en México debe tomar un rumbo diferente al que se plantea de forma puntual en esta reforma del sistema educativo.

Analicemos. Por un lado el gobierno federal plantea un cambio de estructura y pretende evaluar el desempeño docente, trata de quitar a los “malos elementos”; no obstante, no hay información que valide por científicos mexicanos que esta sea la mejor manera de hacerlo, ni la mejor opción de cambiar a la educación para que sea incluyente y de calidad.

Por otro lado los profesores inconformes no son ni escuchados, ni se están tomando en cuenta para obtener información relevante y crear a partir de un diálogo una negociación entre las partes.

Esto crea un ambiente de inconformidad, deslegitimación y crea falsa información y muchos ‘dimes y diretes’ en torno a la reforma educativa, lo cual, a su vez, retrasa el proceso y perjudica a los estudiantes que cada día tienen un educación de peor calidad.

Y es que los niños y jóvenes de México no necesitan una reforma como la que se plantea; necesitan un formación que los haga personas pensantes, críticas y capaces de generar nuevos conocimientos y aptitudes.

Lo cierto es que la impresión que causa esta reforma es que se contempla mucho al magisterio y poco a las necesidades del futuro de México. Si bien los maestros son quienes pasan el conocimiento y llevan el mando en las aulas, una reforma educativa debe enfocarse a las necesidades cognitivas del ser humano, así como a los cambios experimentados en una sociedad con tantos contrastes y formas culturales como la nuestra.

Sí, México necesita profesores mejor preparados y evaluados. Sí, México necesita escuelas de tiempo completo. Sí, México necesita más escuelas en áreas rurales. Sí, México necesita que los niños de escasos recursos sean bien alimentados. Sin embargo, México es una democracia y como tal debe incluir la información empírica, así como los datos científicos en torno a lo que es una verdadera educación integral y, a partir de ello, crear una reforma educativa estructural.

México necesita calidad en la enseñanza de las matemáticas, el idioma español, las ciencias naturales y sociales, la educación cívica y tecnología, pero también necesita escuelas incluyentes, verdaderamente laicas, donde se enseñe el respeto y la tolerancia, donde se incluya un pensamiento como ciudadanos del mundo.

México tiene muchas necesidades, pero esta reforma no es la mejor manera de captarlas ni de llevarlas a cabo con todo este entorno de malestar, resignación y desinformación en que nos encontramos actualmente.

 

 

Foto tomada de beta.noroeste.com.mx.