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Lanza GDF campaña pro náhuatl… al vacío

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Una campaña en redes sociales cuya finalidad es “evitar la extinción” de la lengua náhuatl y que busca disminuir la discriminación arroja pobres resultados a un mes de su lanzamiento. 

 

Se trata del proyecto denominado #AprendamosNáhuatl implementado por la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (SEDEREC) del Gobierno de la Ciudad de México, dado a conocer el mes pasado y que tuvo actividad durante apenas 13 días, ya que desde este 23 de septiembre la dependencia no ha publicado nada al respecto.

En enero de este año, la 65 Legislatura emitió un boletín donde la Comisión Permanente del Congreso de la Unión exhorta a la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) “a incrementar acciones encaminadas a prever y contrarrestar expresiones de discriminación hacia las comunidades y los pueblos indígenas en redes sociales”. Y es que es precisamente en las redes sociales, donde la promoción de estereotipos ha proliferado sin ningún tipo de medida preventiva o punitiva.

Rubén Darío Vázquez Romero, consultor en redes sociales y comunicación digital, quien es director de la firma Púrpura Creative Station y colaborador de la revista Forbes México, considera que una campaña como esta no tiene futuro en la voracidad del mundo de las redes sociales.

“No basta con que una campaña invite a la gente a aprender una lengua madre o que se publique en dónde encontrar informes.

“Para que una campaña de esta naturaleza tenga penetración se tiene que generar interés en el tema mediante a lo que en Social Media, se conoce como contenido de valor, entre otros factores, para poder posicionarla”, dice.

Además de hacer atractiva una campaña para el público al que va dirigida, es recomendable para quien emite estos contenidos, que se valga de “influenciadores”, es decir, líderes de opinión, artistas o personajes de la vida pública que sean leídos por muchos usuarios, para que el mensaje sea esparcido lo más posible.

“Con esto la gente podría interesarse por la información brindada aunque no sigan a la cuenta oficial o de donde previamente surgió determinada campaña”, acota Vázquez.

Como en todas las plataformas en las cuales proyectar una campaña, se requiere de una inversión económica, que según el experto en redes, no tiene que ser millonaria, si se sabe dirigir.

Explica que a diferencia de un comercial de televisión en horario estelar que llega a superar el millón de pesos por anuncio, pautar en redes sociales requiere inversiones desde 5 mil pesos mensuales, con alcances y públicos específicos.

“Se requiere invertir dinero, ese es un hecho, porque las redes sociales están cambiando constantemente sus algoritmos, esto significa que cada determinado tiempo, limitan el alcance de una publicación, precisamente con la intención de vender. Es un negocio, de eso viven las redes sociales, ya que no cobran a los usuarios por tener una cuenta o un perfil.

“Si se trata de una campaña para promover el uso del náhuatl o para evitar la discriminación, deben de saber a quiénes tienen que dirigirse, a lo mejor hay personas a las que les llegan estas campañas que poseen cierto nivel de escolaridad o que están en cierta edad en las que ya son conscientes y no discriminan, ese no es el público, por ejemplo.

“Pero a lo mejor un adolescente de 18 años que está por entrar a la Universidad, que es más irreverente o que no tiene conciencia del daño que puede causarle a otras personas con sus palabras, ahí es donde se tiene que estar atacando, precisamente en el medio natural donde estos jóvenes invierten tiempo, en las redes sociales“, señala.

Una campaña adecuada se caracteriza por ser específica en rubros como edad, escolaridad, horarios de conexión del usuario y las zonas geográficas en las que se conecta, indica el experto en Social Media. En este caso, el Distrito Federal.

La Campaña

El 10 de septiembre, el gobierno capitalino anunció este programa como medida para disminuir la discriminación hacia los hablantes del náhuatl, que suman 2.5 millones en alguna de sus 30 variantes y que tiene presencia en 18 entidades del país, siendo el idioma autóctono con mayor actividad y que tiene censados a más de 120 mil hablantes en la Ciudad de México.

La campaña, anunciada principalmente en twitter a través de la cuenta de la SEDEREC, ha tenido un total de 13 tuits con cuatro cuentas que contribuyeron utilizando el hashtag #AprendamosNáhuatl y una audiencia total de 426 personas, siendo el tuit más visto el emitido desde la cuenta @manugar18 que tiene 136 seguidores, pese a que no fue retuiteado ni faveado.

El punto más alto de esta campaña en twitter fue el 20 de septiembre, cuando se emitieron siete publicaciones, de acuerdo con la herramienta gratuita de análisis denominada Follow The Hashtag.

Para tener perspectiva, la vida útil de un Trending Topic puede ser de apenas unas horas, pero alcanza a millones de personas en instantes.

Un ejercicio realizado este 7 de octubre con el hashtag #CuandoMiMamáRegañaDice, arrojó cerca de 2 mil tuits taggeados con más de mil contribuyentes y una audiencia total de más de 3 millones y medio de impresiones, siendo el tuit más visto el publicado desde la cuenta @screamau con 650 retuits y mil 660 favoritos. Apenas tres horas después de este ejercicio, este hashtag desapareció de la lista de lo más comentado en twitter.

“Es muy complicado mantener vivo un hashtag, en facebook, por ejemplo, un hashtag no sirve. Si lo quieres colocar en twitter es exageradamente difícil, el promedio de vida de un hashtag es de 24 horas para que pudiera colocarse en Trendig Topic”, dice Vázquez respecto al poco alcance obtenido por la SEDEREC, cuyas cuentas oficiales de redes sociales no rebasan los 10 mil seguidores (4 mil 554 en twitter y 4 mil 90 en facebook).

En facebook, la SEDEREC tiene un promedio de 1.5 publicaciones diarias según la herramienta de análisis Likealyzer, que arroja que apenas 515 usuarios interactúan con ella, es decir, el 12.5 por ciento del total de suscriptores. Suma ocho publicaciones sobre la campaña pro náhuatl, la última de ellas con 25 me gusta, dos comentarios y dos contenidos compartidos.

“¿Qué es lo peor que le puede pasar a una cuenta de redes sociales?, que tengas cero likes, cero comentarios, cero compartidos, cero etiquetado, tú puedes tener un millón de seguidores, pero si no tienes impacto, simplemente no sirve lo que ahí postees”, agrega Vázquez.

Se buscó la versión de la SEDEREC y se confirmó que no hubo inversión monetaria para esta campaña, de acuerdo con una persona que se identificó como Mariana Camacho en el departamento de Comunicación Social.

“No, no hubo dinero (…) la campaña fue por un mes más o menos y ahorita ya terminó, vamos a seguir sacando a lo mejor materiales sobre ese tema pero digamos que no es como tal permanente”, respondió.

De acuerdo con datos de la SEDEREC esta es la primera campaña pro lenguas madre que se realiza en la presente administración y se pretende que haya más acciones encaminadas a promover el uso de lenguas madres.

“Es algo que nos gustaría hacer pero no te podría dar fechas aun”, dijo.

 

“No seas indio”, un fenómeno añejo

De acuerdo con investigadores en fenómenos sociales, el habla de una lengua indígena y ser indígena propiamente, fomenta estereotipos étnicos y por tanto segregación. Y es que según cifras oficiales y estudios al respecto, estas prácticas están lejos de quedar erradicadas.

Bajo los esquemas sociales actuales, ¿qué tipo de personas pueden interesarse en hablar náhuatl?

De acuerdo con cifras dadas a conocer este año por PARAMETRÍA, empresa dedicada a la investigación y estudio de fenómenos sociales, el 52 por ciento de los mexicanos dijo haber sufrido discriminación por su apariencia física y 38 por ciento de las personas consultadas en sus últimas encuestas consideró que su cultura y costumbres fueron factor para ver vulnerados sus derechos. Es decir, ser indígena en México y por tanto hablar una lengua madre, es sinónimo de estancamiento.

“En toda sociedad se generan estereotipos, en toda sociedad hay discriminación”, arguye Nelson Arteaga Botello, Doctor en Sociología por la Universidad de Alicante, España, investigador en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y ganador de la quinta edición del Premio Iberoamericano en Ciencias Sociales.

“En las propias sociedades precolombinas, en México ya existían formas de discriminación, estaban los Chichimecas que eran considerados como salvajes y las sociedades de castas como las que prevalecían en esos momentos estaban altamente jerarquizadas. Durante la época de la Colonia este fenómeno se reescribió, aunque es algo que ya existía”, dice el académico adscrito al Sistema Nacional de Investigadores y miembro de la Asociación Internacional de Sociología.

Las cifras publicadas por PARAMETRÍA van de la mano con estudios oficiales previos, ya que de acuerdo con una numeralia más reciente difundida por el CONAPRED que data de hace cinco años -2010- la discriminación en México no va a la baja.

De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Discrimación (ENADIS) que realiza el organismo, el 16 por ciento de los mexicanos cree que los indígenas son pobres porque no trabajan lo suficiente y el 23.3 por ciento de los encuestados respondió que no está dispuesto a compartir su casa con personas de procedencias raciales distintas a la suya.

“Es muy difícil decir desde el escritorio decir que estos estereotipos están mal o están bien, habría que entender cómo la sociedad codifica a ciertas etnias y las inserta en una posición negativa, o las reivindica como mecanismos de resistencia”, señala el académico.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) detalla en su último informe que en el país están censados 6 millones 695 mil 228 indígenas, de los cuales casi un millón no hablan español, y conforme a estos conteos cerca de 400 mil practicantes de una lengua autóctona consideraron no sentirse indígenas en un universo de estudio en el que poco más de 15 millones de mexicanos dijeron tener raíces indígenas.

“En todas sociedades se pinta al otro como el salvaje, como el inculto, como el no ciudadano, no sé qué se tenga que hacer (para erradicar estas prácticas), lo que sí creo es que habría que profundizar en los análisis que permitan entender cómo esto ha llegado a convertirse en un elemento discriminatorio muy grave, como el caso de los grupos indígenas.

“En este país el mayor insulto que se puede hacer a alguien en redes sociales, es precisamente acusarlo de indio, porque esa categoría implica no tener capacidades de ciudadanía, de color de piel, ser racional, seguir las normas, que da el estatus de lo que implica ser un ciudadano”, dice Arteaga.

La ENADIS arrojó que el 54.8 por ciento de las personas consultadas afirma que el color de piel es uno de los principales factores para lanzar insultos al prójimo. Además, entre 79 y 89 por ciento de los encuestados por PARAMETRÍA aseguró que en México se discrimina por el color de piel, origen, clase social y apariencia.

 

Hacer chistes sobre lo indígena

En el sentido de la proliferación de estereotipos, ¿qué papel han desempeñado en la idiosincracia mexicana artistas que han utilizado personajes de indígenas y campesinos para hacerse famosos?

María Elena Velasco Fragoso, Lucila Mariscal, Luis De Alba, Eduardo Manzano y Enrique Cuenca,  los hermanos Aarón y Juan Campa han sido actores con distintas trayectorias, que han encarnado indígenas y campesinos.

El común denominador ha sido que mediante la comedia, estos histriones han protagonizado películas, series o sketches en los que sus personajes hacen ridículos en público, no hablan bien español, no saben comportarse y son flojos, les aterran los centros comerciales.

Casi siempre toman decisiones desafortunadas y cuando tienen éxito, regularmente es mediante el engaño o la trampa, disfrazado de audacia. No obstante, estos cómicos han pronunciado que más allá de fomentar prejuicios, solamente han buscado entretener a la gente.

Para el investigador de la FLACSO, se trata efectivamente de formas de estigmatización estereotipada sobre ciertos grupos sociales, pero “ese estereotipo servía también para mostrar los mecanismos de desigualdad que se generaban a través de las instituciones, es decir, se ponían como tontos de alguna manera, pero también se mostraban como más inteligentes al final o al transcurso de la representación de las instituciones o de sectores sociales poderosos.

“No sabían hablar español pero al final lograban ubicarse favorablemente respecto al poder, sin que eso significara que trastocaban toda la estructura social. También se estereotipaba el funcionamiento del otro lado de la sociedad, por ejemplo, si la India María estaba vendiendo en la calle equis producto, llegaba la Policía, la detenía y la subían una patrulla, ubicando a estos grupos indígenas en una lógica de ilegalismo. En las discusiones que tenía con el juez o cualquier otra persona en el poder, ahí jugaba a la tonta, pero con eso también se mostraba la corrupción que existía al interior de esa estructura social.

“El éxito está en ese doble juego, quizás no es la mejor forma, eso podría estar a discusión, se pone al débil en una situación vulnerable, pero en esa situación, con cierta audacia, logran superar ciertas formas de dominación y exclusión”, apunta Arteaga.

A lo largo de décadas de transmisiones en programas de televisión, no existió ninguna recomendación institucional ni protesta civil por la proliferación de estos personajes cómicos.

Velasco Fragoso, mejor conocida como la India María (personaje activo entre 1968-2014) resultó la actriz más sobresaliente que parodió al campesino mexicano al grabar 24 películas y aparecer numerosas ocasiones en cadena nacional, seguida de la dupla de Manzano y Cuenca, que brillaron entre otras caracterizaciones, por Chano y Chon en el Show de los Polivoces (1973-1976), así como los hermanos Campa, quienes dieron vida a Huarachín y Huarachón (1984 a la fecha), y De Alba por el Indio Maclovio Jackson, que tuvo actividad entre la década de los ochentas y el 2003.

Robert Stingl, Maestro en Filosofía por la Universidad de Viena, Austria, y docente de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), sugiere que es probable que tras el florecimiento de estos personajes en la cultura popular mexicana, hubo personas a las que pudo quedárseles la idea de que serían mal vistos en la escuela o el trabajo si utilizaban vestimentas autóctonas o hablaban en sus lenguas madres.

“La combinación entre racismo y humor es muy peligrosa porque al final es probable que la gente no sepa sobre qué se está riendo, valdría la pena que esos mensajes humorísticos vinieran acompañados de una reflexión profunda”, explica.

“Creo que motivados en gran parte por estos personajes cómicos que hacían ver lo indígena como flojo, borracho y tonto, ahí se puede ver que este tipo de comediantes nunca invitaron a una reflexión profunda. Esos cómicos tienen éxito instantáneo cuando le dicen al público lo que quiere escuchar y usando estereotipos su mensaje entra más fácil en esta comedia simple y directa, sería interesante que esos cómicos le hubieran dicho a la gente lo que no querían escuchar, sin dejar de ser chistosos”, agrega el investigador.

Largometrajes como “Tizoc, Amor Indio”, protagonizado por Pedro Infante y María Félix, además de “El Mil Usos”, estelarizado por Héctor Suárez, son algunos ejemplos que sin dejar tener dosis de humor, los melodramas protagonizados por personajes indígenas en la misma época pudieron invitar a la reflexión, en opinión de Stingl.

“Creo que en México el tema del racismo ha sido un problema que no ha sido roto, acá por ejemplo se utiliza mucho en las calles el dicho de “mejorar la raza”, sobre todo se escucha cuando alguien es rubio y se relaciona con alguien de piel morena, y se debe a una cuestión histórica, por décadas se ha tenido la idea de que aquello que es europeo es mejor y no necesariamente es así”, indica.

 

Polémicas… Lorenzo Córdova

 

El fomento de estereotipos no ha dejado de causar distintas polémicas, no sólo en el ámbito del entretenimiento, sino ha trascendido a esferas políticas y diplomáticas. Justo después de unos días de la muerte de la actriz que encarnó a la India María, en mayo de este año, Lorenzo Córdova Vianello, presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), fue exhibido burlándose del modo de hablar de Mauricio Mata Soria, Gran Jefe de la Nación Chichimeca de Guanajuato.

Pese al escándalo mediático, el funcionario conservó su puesto después de ofrecer disculpas públicas por proferir insultos racistas bajo el argumento que fueron grabaciones extraídas “en el ámbito de lo ilegal”.

Los ejemplos no cesan ahí. En 2005, el Servicio Postal Mexicano emitió cinco estampillas en las que aparece el personaje de historietas Memín Pinguín, como parte de la serie “La Caricatura en México”, pero fueron retiradas luego que el gobierno estadounidense considerara que fomentaban estereotipos sobre la gente de raza negra.

El portavoz de la Casa Blanca, Scott Mclellan, arguyó que ese tipo de imágenes “no tienen cabida en el mundo moderno”, lo que suscitó que la historieta fuera retirada de todas las tiendas Wal Mart de Estados Unidos, entre otras consecuencias.

“Entendemos que Memín es una figura popular en México, pero dada la imagen negativa que puede tener Memín en algunos, sentimos que lo mejor era retirarlo de nuestras tiendas. Pedimos disculpas a aquellos clientes que se hayan sentido ofendidos por las imágenes del cómic”, dijo la cadena de supermercados mediante un comunicado.

“Insisto en que en toda sociedad se fomentan estereotipos”, revira Arteaga, “actualmente es mucho más complicado (posicionar personajes estereotipados) porque hay más sensibilidades en esfera pública y están más atentas a que no se haga parodia de su condición”, explica respecto al escándalo que generó Memín Pinguín después de más de 60 años que el personaje fue creado, aunado a la disminución de personajes cómicos de este corte en la industria del entretenimiento.

“En México a pesar de existir un racismo muy marcado, no hubo una sensibilidad de algún sector que se pudiera sentir ofendido al no existir una comunidad netamente afroamericana que pueda revertir la puesta en escena de este cómic, pero cuando llega a Estados Unidos, esta figura  considerada políticamente incorrecta, genera semejante polémica”, agrega.

En 2013, la empresa mexicana de alimentos Bimbo decidió cambiar la imagen de uno de sus productos insignia debido a que sus directivos consideraron que podían fomentar estereotipos raciales, por lo que después de 56 años de su creación, el pastelillo denominado Negrito pasó a llamarse Nito, con un nuevo personaje de tez blanca y peinado afro.

Por otra parte, la transmisión del cartón animado Speedy Gonzales se vio interrumpida entre 1999 y 2002 por la cadena Cartoon Network debido a que el canal consideró que se fomentaban estereotipos étnicos, no obstante que volvió a transmitirse a petición de la comunidad Latina en Estados Unidos.

“Para estos grupos chicanos, ese ratoncito mexicano junto con sus demás amigos, expresan formas de resistencia, es decir, Speedy Gonzales nunca pierde una batalla contra el gato gringo, si bien es cierto que hay un estereotipo sobre la vestimenta, sobre sus amigos que están todos borrachos  y en la parranda, al final el gato no logra dominar al ratón y eso expresa una forma de resistencia para gran parte de la comunidad mexicana en Estados Unidos y no solamente es un estereotipo negativo”, acota el académico de la FLACSO.

Ediciones recientes de Dvd´s y Blue Rays que contienen dibujos animados de la compañía Warner Bros, contienen mensajes de advertencia sobre el uso de estos estereotipos.

“Es muy interesante observar como al principio de esos dibujos animados como los Looney Tunes, aparece una señal de advertencia que dice que esas caricaturas fueron realizadas entre los cuarentas y los sesentas y se recomienda entender el contexto en que fueron creados y no buscan ofender a nadie.

“Pueden sonar chocantes para el presente pero hay que entenderlos en la lógica en la cual fueron escritos, de lo contrario implicaría que en la actualidad no podríamos ver más esas caricaturas”, indica Arteaga sin dejar de lado que en tiempos recientes, la sociedad mexicana “se lleva pero no se aguanta”.

“Es como cuando nosotros nos ofendemos cuando la BBC de Londres en algún programa cómico, se pone a un mexicano con un sombrero y un sarape y es un flojo, cuando aquí adentro lo utilizamos.

“Pusimos al británico, cuando fue el Mundial de Futbol en 1986, como un hooligan que destruye todo, que es borracho y violento. Esas parodias son para que los británicos se ofendieran de la misma manera”, agrega el investigador, quien considera necesaria la implementación de una campaña pro náhuatl, no obstante que los resultados queden en boletines informativos y no lleguen ni a dos docenas de publicaciones.

“No diría que este número de gente que habla una lengua indígena es una cifra pequeña, al contrario, en una ciudad de las características de la Ciudad de México, es sorprendente que tanta gente la hable”, dice respecto a la cifra de 122 mil 411 hablantes de lenguas indígenas en el Distrito Federal, de acuerdo con cifras de la SEDEREC, instancia que puso en marcha el programa y que según sus comunicados cuenta con 22 intérpretes del náhuatl.

En el sitio web de la dependencia hay un boletín informativo titulado “El Gobierno De la CDMX Fomenta Náhuatl Para Evitar Su Extinción”, en el que no se especifican realización de talleres, la expectativa generada, ni medidas específicas para llevar a cabo su cometido.

Según la revista Forbes, México es el principal país de Latinoamérica en penetración en redes sociales, con un 95.8 por ciento de alcance en un país en el que el 51 por ciento de la población tiene acceso a Internet, siendo el Distrito Federal la entidad con mayor penetración.