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Los solitarios defensores del Nevado

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En el Nevado de Toluca los ejidatarios de San Juan de las Huertas libran una solitaria batalla  para defender el bosque de las propias autoridades y particulares, quienes han consentido acciones que merman la reserva natural.

 

Los ejidatarios de San Juan de las Huértas, encargados del cuidado de unas 2 mil 300 hectáreas en las faldas del Nevado de Toluca, y el único ejido con acceso directo al cráter del Xinantécatl, han iniciado una batalla legal para evitar la recategorización de la zona de ese volcán, anunciada el año pasado por el gobierno federal, a través de un amparo que fue admitido, pero aún no se ha resuelto.

La lucha de los ejidatarios los ha enfrentado a autoridades, ha provocado que Probosque, Semarnat y Conafor les detengan apoyos para actividades de cuidado del bosque, servicios ambientales, tareas de reforestación, entre otras, con el argumento de que las tierras “se encuentran en litigio”.

En el camino, los ejidatarios también se han enfrentado con tala ilegal de árboles, permisos otorgados por la Semarnat para cortar pinos -que para los ejidatarios son irresponsables, pues no verifican si realmente están enfermos, ni el lugar donde se ejecutan-; y tomas de agua clandestinas, justo en el corazón del bosque, donde nace el vital líquido, cristalino e indispensable para mantener el equilibrio ecológico.

Además, han denunciado que al menos una persona se hace pasar por ejidatario para recibir apoyos, enfrentan disputas por la posesión de la tierra, han encontrado al menos un tiradero clandestino, donde irresponsablemente se tiraba basura, y han acusado la presencia de ganado que destroza sus trabajos de reforestación.

Los ejidatarios son gente humilde, viven de actividades agrícolas, pero también dedican sus días al cuidado del bosque. Son familias que llevan unas ocho décadas en esas tareas, realizan trabajos de reforestación, conocen el bosque como pocos, saben si un árbol está enfermo, leen en los anillos la edad de cada pino, y reconocen si un vehículo ajeno ha transitado por la zona.


Disputa por árboles talados

El pasado 5 de mayo los ejidatarios encontraron una gran cantidad de pinos cortados y descortezados en San Juan de las Huertas y en una parte de Tlacotepec, justo en el Llano de las Espinas. Los árboles tirados tenían una altura de cerca de 30 metros y edades de 10 a 100 años. La gran mayoría, aseguran, estaban sanos, pues se notaba en el color y la textura de la madera.

En el lugar, al que acompañamos a los ejidatarios, el panorama era desolador: había restos de fogatas de quienes hicieron los cortes en la zona, un camino recién abierto, tierra suelta, y huellas de cuatrimotos.

Inicialmente autoridades de Probosque dijeron que la tala era ilegal porque los árboles no estaban adecuadamente marcados, pero después la Semarnat aseguró que tenían plaga.

Esta última dependencia emitió el oficio DFMARNAT/00771/2014 dirigido a Pablo Martín Pliego Castil, apoderado legal del predio particular Hacienda Tejalpa y anexos, en el municipio de Zinacantepec, presuntamente firmado por la delegada de la Semarnat, Laura Mitzi Barrientos, aun cuando según los ejidatarios, el lugar no corresponde al citado en el papel y los árboles no estaban enfermos.

El oficio autorizado por la Semarnat, con fecha del 25 de febrero de este año, refiere un saneamiento de árboles enfermos, a través del cual se derribarían y descortezarían; por lo cual ordenaba colocar letreros, indicando el motivo del derribo; sin embargo, a través de un recorrido con los ejidatarios, verificamos que donde los árboles fueron talados no había ninguna manta. Semanas más tarde, en otro recorrido, la encontramos a kilómetros de distancia, en una vaquería.

Octavio de Jesús Palma Estrada, presidente del comisariado ejidal de San Juan de las Huertas; Gabriel Araujo Cervantes, tesorero; Ángel Jiménez Nute, suplente del tesorero del comisariado y Roberto Vázquez Salazar, presidente de Vigilancia acudieron a la Procuraduría mexiquense para denunciar la tala, pero hasta la fecha, no ha actuado.

La Semarnat, advierten, tampoco ha definido qué sucederá con la madera, pero la gente pide que sea aprovechada por el ejido; sin embargo, a más de 45 días de los hechos, los árboles talados siguen tirados, con el riesgo de que la madera se eche a perder y los restos de cáscara de árbol erosionen, impermeabilicen, y eviten la filtración de agua, así como la germinación de semillas.

La Semarnat ha asegurado que la autorización para tirar los pinos fue otorgada porque estaban contaminados; sin embargo, los ejidatarios siguen esperando los estudios donde les demuestren que tenían plaga.

El presidente del Colegio de Arquitectos y Urbanistas del Estado, Arturo Chavarría, quien acompaña a los ejidatarios en su lucha, ha advertido que los permisos de la Semarnart son “de escritorio”, pues la delegada Laura Mitzi Barrientos al parecer nunca verificó que los árboles estaban enfermos, ni tampoco que los cortes se hicieran en los terrenos autorizados, pues la zona para la que dio el permiso está a kilómetros de distancia y es área de siembra, con pocos árboles.

Denuncia que los ejidatarios se encuentran en estado de indefensión, ya que los taladores acuden por las noches a cortar árboles, sin que sean detenidos, y las autoridades, asegura, al parecer apoyan la tala clandestina, amparados en supuestas enfermedades.

Terrenos en conflicto

Otro problema que enfrentan es con los hermanos Pedro y Pablo Pliego, el primero un ambientalista, quienes aseguran tener tierras en la zona del Nevado, pero según los ejidatarios esas dos personas no han mostrado documentos que acrediten la propiedad.

Cabe recordar que  un decreto presidencial de 1935 expropió a Trinidad Pliego las tierras de la antigua Hacienda Tejalpa.

A los Pliego, sostienen los campesinos, solo les dejaron el casco de la Hacienda, aunque esa familia tiene ganado pisoteando los trabajos de reforestación y al parecer ha comprado terrenos ejidales, que según los ejidatarios son adquisiciones irregulares, y aun cuando los han invitado a acudir a las asambleas para demostrar, con documentos, la propiedad que dicen tener, nunca se han presentado.

En el permiso para el saneamiento otorgado por la Semarnat, esa dependencia no se pronuncia por la tenencia de la tierra, pero aclara que un informe técnico de la Conafor señala a Pablo Pliego como propietario, poseedor o representante legal del predio Hacienda Tejalpa, aunque no tiene constancia de ello.

Los ejidatarios aseguran que el lugar de la tala nada tiene que ver con el de la autorización, y han invitado a la delegada a conocer la zona.

Tanto la gente de Probosque, como autoridades ambientales de Zinacantepec, el lunes 5 de mayo llegaron al lugar de la tala y manifestaron que los árboles no estaban enfermos, ni marcados según las reglas; días más tarde llegaron autoridades federales, quienes confirmaron que los cortes no siguieron el protocolo autorizado.

Pese a ello no ha habido más repuestas de las autoridades.

Chavarría ha advertido que en ese tema deberían intervenir Semarnat, Probosque, Conafor, Profepa, diputados federales y estatales, e incluso los secretarios del Medio Ambiente estatal y federal, el director de la CNA, de Sedagro y el municipio de Zinacantepec, pues el Xinantécatl sufre un grave deterioro. Las autoridades no lo cuidan, y los ejidatarios, que al perecer son los únicos interesados en el tema, han sido relegados y carecen de recursos.

A raíz de los hechos, el ejido de San Juan de las Huertas amplió su demanda de amparo, a fin de reclamar que Semarnat, Conafor y Probosque violaron su personalidad jurídica y su patrimonio, al autorizar y permitir la explotación y el corte de árboles en su ejido, sin avisarles y sin verificar que estuvieran enfermos.

En la ampliación del amparo señalan que los cortes fueron ilegales, acusan a Semarnat de basarse en meras presunciones para otorgar permisos a particulares, y de no corroborar la identidad del bien inmueble, ni la propiedad.

Les quitan apoyos

Durante este año los ejidatarios no han recibido ningún apoyo.

Los programas creados por las autoridades para beneficiar a quienes cuidan el bosque y realizan actividades en pro del medio ambiente están detenidos, pero solo para San Juan de las Huertas. La versión oficial es que las tierras se encuentran en litigio, pero ellos aseguran que la verdadera razón es el amparo promovido contra la recategorización.

De hecho, afirman, han recibido advertencias de autoridades para que se desistan del amparo, pues de no hacerlo, no tendrán apoyos; y aun cuando admiten que les hacen falta porque no tienen dinero, se niegan a dimitir y advierten que su lucha no es por dinero, sino por la tierra.

Misael Toledo Ramírez, abogado de los ejidatarios, reprocha a las autoridades estatales y federales de Probosque, Semarnat y Conafor que no liberen los apoyos. Denuncia que incurren en abuso de autoridad, pues los programas son irrenunciables e inembargables para quienes ayudan a generar oxígeno.

El presidente del comisariado ejidal de San Juan de las Huertas, Octavio de Jesús Palma Estrada, acusa que han sido discriminados, pues no solo no les han entregado los apoyos presupuestados; sino que además el jueves 5 de junio no les permitieron el paso al evento de entrega de apoyos a ejidatarios, encabezado por el gobernador Eruviel Ávila.

Al llegar al evento, la gente de logística les impidió entrar, en cuanto los identificaron como gente de San Juan de las Huertas.

Los ejidatarios llevan todo el año sin recibir recursos por parte de autoridades estatales y federales, y por tanto, están limitados para realizar trabajos a favor del medio ambiente, de preservación del bosque, reforestación, y cuidado de áreas verdes, además sus labores de reforestación son destruidas por ganado, que aseguran, es de los hermanos Pliego, pero también del ex mandatario estatal Ignacio Pichardo.

“Lo dejan suelto, todos tienen su número, pero andan por todos lados, destrozan y pisotean nuestro trabajo y regresan a contar el ganado cada semana”, explica el presidente del comisariado.

También están preocupados porque en estos momentos se dedican a la siembra de productos como la papa, y les han ofrecido cambiarlo por la producción de árboles de navidad, pero saben que tardarán años en crecer, y mientras están listos para ser comercializados, no saben de dónde obtendrán recursos para mantener a sus familias.

De hecho, acusan, desde que las autoridades federales anunciaron la recategorización del Nevado de Toluca, prácticamente no les han dado información, e incluso no fueron incluidos en la consulta porque se hizo por internet.

“Y nosotros no sabemos utilizar eso, ni tenemos internet”, advierte Octavio Palma.


Se apoderan del agua

El Nevado de Toluca no solo padece problemas de tala clandestina, sino también de robo de agua, pues hay tuberías improvisadas con mangueras y alambre, colocadas desde el paraje Los Trozos, para llevar el líquido a una vaquería que los ejidatarios aseguran es de la familia Pliego Castil.

Al acompañar a los ejidatarios por la zona, encontramos una tubería colocada desde el nacimiento del agua, en el corazón del bosque que pretende llegar a las tierras de los hermanos Pliego, aunque hasta hace unos días no se había concluido, pero los ejidatarios emplazaron a Cresenciano Mendoza, presunto responsable de esa obra, a explicar ante el comisariado por qué se está llevando el agua.

Mendoza es acusado por los integrantes del comisariado ejidal de San Juan de las Huertas de ser un “prestanombres” de los Pliego. Aseguran que su reconocimiento como ejidatario es falso, pues tiene el folio 3983294, que según el padrón oficial corresponde a María Lucía Mendoza, ya fallecida.

Además, tienen documentos donde ese hombre, hace unos años, solicitó a las autoridades federales y estatales material como malla ciclónica, poste, y alambre de púas, con el argumento de proteger el Nevado de Toluca, aunque de acuerdo con los ejidatarios, lo ha utilizado para cercar terrenos y evitar el paso del camino común, como si fuera propiedad privada.

Un trabajador a caballo nos confirmó que las obras fueron ordenadas por Cresenciano Mendoza; sin embargo los ejidatarios presumen que detrás de él se encuentran los hermanos Pliego, pues coinciden en que él no tiene la capacidad económica para comprar el material y contratar gente que lo coloque. “La naturaleza nos da el agua y los Pliego se la llevan”, ironiza Octavio de Jesús.

Además, aseguran que Mendoza los ha amenazado para que dejen en paz el tema de la tala.

Por si fuera poco la tala, las tuberías clandestinas, y el camino cerrado, encontramos un tiradero clandestino, con basura de todo tipo, y aun cuando la Procuraduría de Protección al Ambiente del estado de México (Propaem) ya lo ha clausurado, el reclamo es que no lo limpiaron; por lo cual la contaminación sigue.

Los ejidatarios no entienden por qué les quitan apoyos si dedican parte de su vida al cuidado del bosque, a producir oxígeno, a cuidar los mantos acuíferos.

“Nosotros ayudamos a cuidar los bosques, a producir oxígeno, ¿por qué no nos dan apoyos?, no tenemos carros para vigilar, cooperamos para la gasolina, dicen que les interesa el Nevado, pero no nos ayudan”, reprocha Ángel Jiménez.

Admiten que en San Juan, pese al discurso oficial, mucha gente cree que la recategorización del Nevado de Toluca es para vender terrenos a empresarios y para privatizar tierras, pero culpan a las autoridades de la falta de información porque no han acudido a hablar con la población, ni la incluyeron en la consulta.

La lucha, advierten, seguirá, pues con lo poco que tienen mantendrán la vigilancia que puedan en el Nevado de Toluca, pero piden que las autoridades se sensibilicen, que volteen los ojos al Xinantécalt y los apoyen.

“La gente necesita los apoyos, hacemos nuestro trabajo, pero necesitamos que nos apoyen, si nosotros no cuidamos el bosque se va a acabar, se lo va a comer la tala, va a seguir la basura y se seguirán robando el agua. Necesitamos que ya no nos detengan los apoyos”.

Hasta ahora, la respuesta oficial ha sido el silencio.