Métrica - Periodismo y Transparencia

Mil 400 cuerpos en fosa común de Toluca

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Apenas la neblina se despeja  de las tumbas, Ignacio llega en sus horas habituales al cementerio, hace dos semanas tuvo más trabajo, porque los peritos de la Procuraduría fueron a realizar la exhumación de un cuerpo al panteón, algo raro que el terreno de hospital, como le nombran al área de la fosa común del panteón municipal de Toluca, sea pisado, la mayoría de los cadáveres quedan sin identificar y la tierra nunca es removida.

Su trabajo, como el de pocos resulta intrigante, temerario, por así referirse a lo que hacen los enterradores del panteón de Toluca, donde como en pocos cementerios de la región tienen la responsabilidad de custodiar los cadáveres de quienes son abandonados en hospitales, fallecieron en una carretera, o de mujeres que fueron víctimas de un homicidio y su cuerpo fue encontrado en un lote baldío.

“La gente piensa que cuando nos mandan un cadáver, uno los echa en montón, pero aunque están sin nombre, se les da su cuidado”, explicó Ignacio Ávila, quien es el actual administrador del panteón municipal.

Desde el acceso principal, todo asemeja a un panteón al que asisten familias en luto, se colocan flores y rezos frente a una tumba, incluso, el lugar fúnebre por naturaleza, genera una sensación de tranquilidad por los adornos que se ponen sobre las lápidas, sin embargo, una vez adentrado hasta el fondo, el panteón municipal de Toluca muestra su otro rostro, donde no hay cruces, ni adornos con banderas o fotografías, solo pedazos de tierra.

En caso de que haya esas cruces, es porque los enterradores se compadecieron y recogieron una de las que se desechan y la pusieron en el bulto anónimo de un niño o una mujer que fue llevada por los peritos una vez que transcurren los 20 a 30 días que obliga la Norma de la Procuraduría antes de echar un cuerpo a la fosa común.

“Los muchachos recogen las cruces y vienen a ponerlas encima de las fosas ocupadas, es para que no se vea tan triste, ya de perdida se mira con un nombre aunque no sea el de la persona”, dijo Ignacio.

Hasta el año de 1974, los cadáveres sin identificar eran enterrados en el panteón de la Soledad, el cual mantuvo en custodia las fosas desde la época de la Revolución (1910), pero una vez inaugurado el panteón municipal, los cuerpos que aún se mantenían completos, fueron llevados al nuevo cementerio.

Actualmente, en un terreno de 1 hectárea del panteón, se albergan alrededor de mil 400 fosas comunes, la zona es denominada como terreno de hospital (TH), el cual reveló el administrador, tiene un ciclo de vida de cinco años más, con 6 mil metros disponibles; después tendrán que sacar los cuerpos que son considerados restos áridos, para encimar nuevos cadáveres.

En el Estado de México aún no se llega al extremo, como ya pasa en Guerrero, donde los cuerpos son apilados en los pasillos del Servicio Médico Forense por falta de gavetas, han sostenido algunos funcionarios de la Procuraduría.

José Antonio Guadarrama, administrador del panteón de la Soledad explicó que de acuerdo a los registros con los que se cuenta, en el periodo de 1910 a 1915 llegaron a ingresar en promedio por mes entre 800 a mil cuerpos; todos eran militares y soldados de la guerrilla, después en los años 40 y 50, el promedio bajó a 20 y 15 cuerpos.

“En aquella época de guerra las fosas se llenaban en poco tiempo y los cuerpos se echaban en montones, ahora ya no existen”, externó Antonio.

En ambos panteones de Toluca, se sigue un procedimiento estricto para el ingreso de los cuerpos, por lo que hay una zona donde se instalan los de hombres maduros, en medio los de niños y en el otro extremo el de las mujeres, tres cuerpos por cada fosa, no más y con una caja cada uno.

Se distribuyen por clase, número de lote, la hilera en que se entierra y el número de fosa que se registra en un libro al que tiene acceso la Procuraduría.

“Hace dos semanas trajeron el de una muchacha que mataron en un hotel de Toluca, -dijo Ignacio-, al referirse a un caso que no se ventiló en los medios de comunicación.

“Que la degollaron pero no preguntamos más, ese no es nuestro trabajo”, comentó el encargado.

El promedio de cuerpos que entran a la fosa común, actualmente no es alto, un número de 10 a 15 por año, ya que hoy la mayoría de los cadáveres son identificados por familiares, explicó el señor Ignacio.

La Procuraduría acepta de forma oficial en su conteo de enero al mes de septiembre de 2016, un total de 232 homicidios de mujeres y específicamente 56 tipificados como feminicidios.

Mientras que respecto a homicidio doloso, la cifra supera los mil 725 casos cometidos mediante diversas modalidades, entre las que destacan los asesinatos cometidos con arma de fuego.