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Perdidos en el Tiempo

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Sin pensarlo mucho contestó: “desde como hace 8 años”, respuesta que me causó mucha hilaridad porque apenas tenía, como ya lo mencioné, poco más de 6 años, lo que implicaría obviamente que los usaba mucho antes de nacer.

De esta situación algo cómica partió mi interés profesional, ya que soy historiador y también profesor, de cómo los niños y los adolescentes entienden el tiempo histórico.

Los niños y adolescentes, así como algunos adultos, que cursan la educación básica en nuestro país presentan problemas para entender, tanto la cronología histórica, como el tiempo histórico, debido entre otras cosas, al escaso tiempo que se le dedica a la materia de Historia en el nivel primaria.

El docente encargado de la materia en muchas ocasiones no es un historiador y es muy confusa la forma en que son presentados los contenidos en los libros de texto.

Al inicio de cada unidad se presenta una línea del tiempo donde se señalan, en una recta, los hechos que ocurrieron en los años que aborda esa unidad y luego la unidad de estudio se representa como un periodo histórico, pero nunca se señala la relación entre las fechas y los hechos, así como con el periodo histórico correspondiente.

Al analizar cómo se estudia el transcurrir de la historia en los libros de texto en primaria y secundaria, fue notorio que no hay elementos explicativos para que los alumnos entiendan qué es la cronología histórica y qué es el tiempo histórico.

Como ya dijimos, al inicio de cada unidad en que se divide el estudio de la historia universal o de México, se presenta una línea que señala los hechos sucedidos y se marcan en ese tiempo, sin mayo explicación. Mientras que en los contenidos de la unidad se da la información referente a hechos políticos, sociales, económicos, militares y culturales, pero se maneja de manera aislada la cronología y el tiempo históricos.

Por otro lado, al preguntarles a varios conocidos, ya adultos, por qué se denomina “Antes de Cristo y Después de Cristo”, y a qué años corresponden el siglo II antes de Cristo, no supieron contestar correctamente o simplemente dijeron “no sé”.

Igualmente cuando les pregunto a los alumnos de licenciatura a qué años corresponden los siglos IV y XVI, no saben contestar, aunque intenten hacer las cuentas.

Esto demuestra que no han comprendido la cronología, ni el tiempo histórico.

En la literatura científica se argumenta que la cronología es la ubicación de un hecho histórico en un transcurrir de una fecha concreta; por ejemplo, la Revolución Mexicana inició en 1910, y la cronología, de manera didáctica, consiste en ubicar en una línea recta ese año como el inicio de dicho evento, y así con otros eventos de la amplia historia de la Humanidad.

A su vez el tiempo histórico está marcado por etapas o fases de procesos más complejos que el simple inicio o terminación de hechos históricos o la fecha concreta en que sucedieron los fenómenos registrados como históricos.

Las etapas o fases están determinadas por diversos criterios empleados por los historiadores profesionales, en función de diferentes teorías de la historia, lo que implica una postura acerca de qué se entiende cómo historia, pero también cuestiones ideológicas, políticas y hasta étnicas.

Las diferentes fases del tiempo histórico no están determinadas por la ocurrencia de hechos históricos determinados, sino por las diferencias cualitativas de un periodo a otro; en otras palabras, por las diferentes sociedades que han existido en la historia de la humanidad.

Obviamente, entender la cronología es un paso necesario para comprender el tiempo histórico, pero no lo es todo.

Para lograr la comprensión de ambas se planteó la aplicación de un diseño de una línea de tiempo bajo las ideas del aprendizaje significativo de David Ausubel, con el objetivo de que los alumnos aplicaran lo que ya saben, como las operaciones básicas como la suma, resta, división y multiplicación, para determinar ciertos hechos históricos en una línea de papel, hechos históricos que determinaron el inicio y el final de ciertas fases del tiempo histórico en el devenir de la  sociedad humana.

La línea del  tiempo fue representada por una tira de papel de una calculadora común, las que usan generalmente los negocios de artículos de consumo general, y que medía 17 metros, lo que representaba los 100 000 años hasta el 2014, es decir, el inicio de la tira hasta el final de la misma son los 100 000 años que representan la aparición de Hombre de Neandertal, el Homo Sapiens, hasta el año en que vivimos, cuando se aplicó esta actividad de aprendizaje.

Además debían calcular e indicar en los 17 metros de papel  la aparición del hombre de Cro-Magnon, el inicio de la agricultura, el año de nacimiento de Jesucristo, la caída del Imperio Bizantino, la Revolución Francesa, y otros acontecimientos históricos.    

La línea fue aplicada en un grupo de tercer año de secundaria en el municipio de Acambay, Estado de México, lo que permitió evaluar su potencial para obtener aprendizajes significativos.

Y como sucede en las películas o series televisivas: esta historia continuará… Si deseas saber más sobre cómo se aplicó y los resultados obtenidos, te invitamos cordialmente a asistir al evento de presentación de avances de investigación, los días 29 y 30 de septiembre del presente año en la Unidad 151-Toluca de la Universidad Pedagógica Nacional, dentro del foro: “La función de la investigación educativa en el contexto actual”. Más informes en el portal www.metricadigital.com

Foto tomada de www.fotolog.com.