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¿Por qué México importa gasolinas?

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Los incrementos en los precios de las gasolinas exhiben la insuficiente infraestructura de las refinerías mexicanas para revertir la importación de estos combustibles.

 

Para el gobierno de Enrique Peña Nieto la ola de incrementos en los precios de las gasolinas viene de fuera, pues “desde hace años México importa más de la mitad de los combustibles que consumimos”. Y en el último año el costo del petróleo aumentó cerca del 60 por ciento.

Ante ello la reforma energética y la fiscal, de acuerdo a la justificación presidencial, quedan exculpadas del embate a las finanzas de los millones de mexicanos, quienes comenzaron el 2017 con un gasolinazo enmarcado en un enrarecido ambiente, entre saqueos y estrategias de pánico en redes sociales.

Sin embargo, el gasolinazo del pánico revela que en los últimos años México no ha logrado producir más gasolinas, y por el contrario la tendencia ha sido a la baja.

El documento denominado “Prospectiva de Petróleo Crudo y Petrolíferos 2016-2030”, elaborado por la Secretaría de Energía, indica que la producción de gasolinas en México disminuyó un 15.7 por ciento entre 2005 y 2015.

Por el contrario, la importación de gasolinas creció en 83.6 por ciento.

La estadística anterior difiere de las palabras del Presidente Peña Nieto, pues salvo en 2011 y 2015, en el resto de los años existió una mayor producción de gasolinas en el país, comparado con el nivel de importaciones.

Aunque el ritmo de producción en las gasolinas ha bajado de manera general, mientras las importaciones han registrado incrementos sostenidos con el fin de cubrir la demanda nacional de combustibles.

Por ejemplo, el nivel de importaciones de gasolinas en 2015 fue de 425.8 mbd (miles de barriles diarios), 15.1 por ciento mayor respecto al año anterior, resultado de la combinación de una menor producción (9.5%) y un aumento en el consumo (2.1%).

El Programa Sectorial de Energía 2013-2018, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 13 de diciembre de 2013, enuncia las causas de la baja en la producción de gasolinas:

  • Pemex cuenta con seis refinerías, que en conjunto tienen una capacidad instalada de procesamiento de 1.64 millones de barriles diarios (mmbd) de petróleo, pero desde 1998 la capacidad de procesamiento no ha registrado incrementos.
  • Pemex emprendió un programa de reconfiguración de refinerías enfocado a aumentar la capacidad de procesamiento, no obstante, sólo tres refinerías cuentan con procesos de conversión profunda.
  • Desde 2006 Pemex inició un proyecto de modernización en sus refinerías para producir gasolinas y diesel bajos en azufre, sin embargo, el desempeño operativo de las refinerías nacionales es inferior a las refinerías de otros países.
  • Las refinerías mexicanas presentan brechas operativas y estructurales como: bajo nivel de utilización de plantas, elevados índices de intensidad energética, configuración desactualizada de algunas refinerías y paros no programados.
  • Además se ha incrementado la incidencia del robo y el mercado ilícito de combustibles.

Inexactitud en las cifras

La producción nacional de gasolinas no es un dato consistente en las cifras oficiales, pues el Informe de Sustentabilidad 2015 de Pemex ofrece datos distintos a los registrados en la “Prospectiva de Petróleo Crudo y Petrolíferos 2016-2030”. Aunque confirma la tendencia a la baja en la producción de estos combustibles.

El citado Informe señala que en 2015 la producción de petrolíferos disminuyó en 8.8 por ciento, derivado del menor proceso de crudo, problemas operativos en plantas por la calidad del crudo recibido de las áreas productivas a finales de 2014, y por una menor entrega por parte del complejo petroquímico Cangrejera a Minatitlán de insumos para producción de gasolina.

El Informe destaca que en las refinerías de Cadereyta y Madero iniciaron las operaciones de las plantas de diésel y gasolinas ultra-bajo azufre (UBA).

En materia de importaciones de gasolinas, el documento señala que el volumen promedio en la importación de estos combustibles, entre 2010 y 2015, ascendió a 389 mbd, de los cuales el 75.7 por ciento provinieron de Estados Unidos, 18.4 por ciento de Europa Occidental, 2.4 de Latinoamérica, y el resto de Asia y otras regiones.

Dudas

La tendencia negativa en la producción nacional de gasolinas se cuestiona en los Comentarios del Grupo de Participación Ciudadana (GPC) al Informe de Sustentabilidad de Pemex 2015.

“¿Cuáles son las causas por las que se reduce entre un 40 y 70 por ciento la producción de gasolinas automotrices entre 2010 y 2015?

“A la luz de los elevados índices de contaminación atmosférica, ¿qué impacto tienen en la calidad del aire las gasolinas importadas de Asia 3%, Latinoamérica 2.6% y otras regiones 2.8%? No queda claro qué son dichos porcentajes, habría que especificar a qué se refieren”, señalan los comentarios del GPC disponibles en el sitio web de Pemex.

El Grupo de Participación Ciudadana es un órgano consultivo de Pemex, que realiza recomendaciones y observaciones al funcionamiento de esta empresa nacional.

Menos refinación

La “Prospectiva de Petróleo Crudo y Petrolíferos 2016-2030”, elaborada por la Secretaría de Energía, advierte que en 2015 disminuyó en 8.4 por ciento, con relación a 2014, la distribución de crudo a refinerías nacionales, mientras el crudo destinado a terminales de exportación creció en 2.5 por ciento.

El citado documento refiere que en 2015 el 46.9 por ciento de la producción de petróleo se destinó al consumo interno, lo cual equivale a 1,064 mbd que se fueron al Sistema Nacional de Refinación, y el resto, 1,177.7 mbd se exportaron.

Una de las causas es que no todas las refinerías de México cuentan con el proceso de coquización, que consiste en el proceso de refinación mediante el cual se incrementa la producción de destilados ligeros e intermedios por craqueo térmico de moléculas de mayor peso molecular; como subproducto de este proceso se obtiene coque de petróleo.

De las seis refinerías que existen en territorio nacional sólo las de Cadereyta, Madero y Minatitlán son las que cuentan con unidades de coquización.

“Los rendimientos obtenidos del crudo dependen de la calidad de éste y de la estructura y características de la refinería, aquellas refinerías que cuentan con procesos de conversión profunda procesan un mayor volumen de crudos pesados y, consecuentemente, presentan un mayor rendimiento de destilados ligeros e intermedios.

“Es el caso de las refinerías de Cadereyta, Madero y Minatitlán que tienen proceso de coquización y presentan los mayores rendimientos de gasolina y diesel en 2015”, puntualiza la prospectiva del gobierno federal.

Cabe aclarar que todas las refinerías cuentan con procesos primarios, de los cuales se puede obtener gasolina, y que consisten en destilación atmosférica, destilación al vacío, procesos secundarios de desintegración catalítica y térmica, reducción de viscosidad, e hidrotratamiento de residuales, entre otros procesos.

Pero sólo la mitad de las refinerías tienen la capacidad para lograr la descomposición térmica de los hidrocarburos de alto peso molecular que se encuentran en las fracciones más pesadas o residuo, del propio proceso de refinación del petróleo.

Otras causas que también provocan menor procesamiento de crudo son los mantenimientos y rehabilitación de plantas no previstos relacionados a la calidad del crudo recibido de las áreas productivas, así como el menor proceso programado, derivado de la optimización del Sistema Nacional de Refinación.

De la referida prospectiva también se desprende que el proceso de coquización no es directamente proporcional a la producción de más gasolinas, pues en 2015 el 60.2 por ciento de la producción de este combustible se obtuvo de las refinerías de Tula, Salina Cruz y Cadereyta.

En contraste la menor producción de gasolinas ocurrió en Salamanca, Madero y Minatitlán, aunque la refinería de Madero fue la única planta que aumentó su producción respecto a 2014.

La demanda             

“La Prospectiva de Petróleo Crudo y Petrolíferos 2016-2030” retrata el tamaño de la demanda nacional de gasolinas, lo cual se convierte en otro motivo para la importación de combustibles.

En términos generales, la Secretaría de Energía subraya que en los últimos diez años se registró la producción más baja de petrolíferos, que incluye a la gasolina, y en 2015 esta producción sólo cubrió al 68.2 por ciento de la demanda nacional. “Lo cual refleja el déficit de petrolíferos de producción nacional más alto entre 2005 y 2015”.

Uno de los grandes demandantes de gasolinas es el parque vehicular nacional, pues la dependencia federal informa que en los últimos 10 años el consumo de gasolinas y diesel presentó un crecimiento de 18.1 y 21.3 por ciento, respectivamente.

“El parque vehicular es la variable referente para explicar la demanda de combustibles automotrices. En los últimos diez años se estima creció 89.5%, es decir, de 2005 a 2015 se han adicionado 15.8 millones de vehículos en todo el país, con lo que, en 2015, el número de vehículos ascendió a 33.4 millones de vehículos, 4.9% más que en 2014”, apunta el documento oficial.

Detalla que en 2015 el 96.7 por ciento del parque vehicular empleaba motores con base en gasolina, lo cual equivale a 32.3 millones de unidades, 5.2  por ciento más comparado con 2014.

Dicha estadística también refiere que hasta el 18 de agosto de 2016 operaban en todo el  país 11 mil 442 estaciones de servicio de gasolina.

Inversión

La misma “Prospectiva de Petróleo Crudo y Petrolíferos 2016-2030” reporta que en 2015 la inversión destinada al segmento de refinación fue por un monto de 29 mil 646 millones de pesos. Los principales gastos fueron para dar continuidad al proyecto de calidad de refinería en Tula, el poliducto de Tuxpan, y terminales de abastecimiento y producción.

La inversión también se destinó a mejorar la calidad de las gasolinas y el diesel para cumplir con las nuevas normas ambientales de México, perfeccionar la capacidad de procesamiento del petróleo crudo pesado, y aumentar la producción de gasolina y diesel ante la creciente demanda de combustibles.

Sin embargo, ante las propias cifras del gobierno federal tal aumento en la producción registra un constante déficit que se ve alimentado por la falta de infraestructura adecuada y el rezago histórico en la inversión.