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Si Donald Trump ganara la Presidencia de Estados Unidos

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Las elecciones presidenciales de Estados Unidos se encuentran cada vez más cerca y se especula quién podría ser el candidato presidencial de ambos partidos.

 

Hillary Clinton o Bernie Sanders por el Partido Demócrata, Donald Trump o Ted Cruz por el Partido Republicano. La competencia entre los dos principales partidos se encuentra para muchos muy definida Clinton será el candidato demócrata y Trump el republicano.

Los demócratas necesitan 2 mil 383 delegados para lograr la nominación presidencial, al día de hoy, Clinton cuenta con mil 749, mientras que Sanders cuenta con mil 071.

Por el lado republicano, el requerimiento es de mil 237 delegados, Trump cuenta con 743, mientras Cruz sólo ha logrado 517.

Esto quiere decir que Clinton necesita conseguir 634 delegados más y Trump únicamente 494, mientras que sus contrincantes necesitan cerca del doble: 720 para Cruz y mil 322 para Sanders.

En un mundo coherente, Donald Trump habría tenido escasas posibilidades de haber llegado tan lejos, pero la política norteamericana es carente de toda lógica y racionalidad.

Donald Trump es una celebridad y la degradación política y social del actual sistema americano es lo que ha permitido que el comportamiento de Trump sea considerado como aceptable y apropiado en un precandidato presidencial.

Si se analizan las actuales tendencias de las elecciones primarias, existe una gran probabilidad que Donald Trump se convierta en el siguiente presidente de Estados Unidos, esto no nos debe sorprender si se conoce la historia política de este país que ha elegido desde un conserje de escuela (James Garfield), un guardabosques (Gerald Ford), un granjero (Jimmy Carter), hasta a un actor (Ronald Reagan).

Donald Trump sigue también con una larga tradición de presidentes xenofóbicos: Woodrow Wilson firmó una Ley que proclamaba ilegal el matrimonio interracial en Washington y mantuvo una alta segregación racial en el ejército norteamericano.

Teddy Roosevelt estaba a favor de la eugenesia y defendía firmemente la existencia de seres inferiores y superiores en la raza humana, estaba a favor de la esterilización de criminales y creía firmemente que la raza caucásica estaba destinada a gobernar razas inferiores por medio de la eficiencia industrial, la capacidad política y la moralidad.

Franklin Roosevelt encarceló a cerca de 100 mil  japoneses-americanos durante la Segunda Guerra Mundial por tener genes asiáticos; los comentarios altamente racistas de Richard Nixon salieron a la luz durante el Watergate, calificó a los judíos como comunistas tratando de legalizar la mariguana, y a la comunidad afroamericana como un montón de negros bastardos que preferirían vivir de los beneficios sociales como los perros.

No es entonces sorprendente que alguien con un discurso tan incendiario como Donald Trump haya logrado escalar tan lejos en la arena política norteamericana.

Trump se ha caracterizado por sus comentarios controversiales y aunque estos puedan resultar perjudiciales para su imagen en el corto plazo, en el largo plazo pueden resultar beneficiosos.

Trump está usando una estrategia que ha funcionado en el pasado y que ha logrado atraer a un gran sector de la población americana. Con su slogan “Vamos a hacer América Grandiosa de Nuevo”, Trump está apelando a un sector de la población que no ha visto sus aspiraciones reflejadas en el gobierno de Obama y que siente que ha perdido el orgullo en su país.

Su estrategia lo ha mantenido vigente en la agenda política, en los medios de comunicación y en las redes sociales.

Si se toma en cuenta que Estados Unidos es un país en el que un 30 por ciento de su población es incapaz de ubicar su país en un mapa, desconocen el holocausto, no saben el año en el que 9/11 sucedió; el 25 por ciento desconoce quién es su actual presidente, vicepresidente o expresidente, no saben el día de su independencia o de qué país se independizaron y el 70 por ciento de la población no sabe lo que es la Constitución; es muy probable que una gran parte del electorado con escaso contacto y conocimiento político el día de la elección voten por el único candidato que les es familiar: Donald Trump.

La gente lo puede odiar, pero al final del día, es uno de los mayormente conocidos candidatos presidenciales de Estados Unidos, dentro y fuera del país.

Estados Unidos también tiene un historial de personalidades contrastantes en sus presidentes: en la política americana los presidentes son sucedidos por candidatos con personalidades diametralmente opuestas.

Tomemos el caso de George W. Bush padre, caracterizado por ser extremadamente cuidadoso, reservado y distante con los medios, fue relevado por el sociable y abierto a los medios de Bill Clinton. Clinton a su vez fue relevado por el crédulo, carente de personalidad y despistado de George Bush hijo, quien finalmente fue relevado por Barack Obama, un presidente extra cuidadoso, introvertido e impenetrable por los medios, tenemos entonces la personalidad de Trump: controversial, incendiario, adorador de los medios de comunicación, irreverente y narcisista, encaja con el patrón de sucesión presidencial norteamericana.

El escenario internacional está ayudando a la popularidad de Trump: los ataques terroristas en Paris y Bruselas, el deterioro de la situación en Siria, la actual crisis migratoria en Europa, el resurgimiento de partidos nacionalistas y de extrema derecha que está amenazando la unidad de la Unión Europea, la posibilidad de la salida de Reino Unido del bloque y el hecho de que Francia considere seguir el ejemplo de los británicos, los ataques en San Bernardino están fomentando la retórica xenofóbica de Trump.

Mientras la población crea que existen más probabilidades de un ataque terrorista en suelo americano, más atractivo será el discurso de brazo fuerte de los conservadores republicanos. Esto aunado a la posibilidad de que Sanders no consiga la nominación demócrata hace la posibilidad de que Trump gane la presidencia no tan remota como se creía al inicio de su candidatura.

Los votantes de Bernie Sanders podrían apoyar a Trump en lugar de Hillary Clinton, tanto Sanders como Trump coinciden en varios puntos: el sistema de salud, comercio, la guera de Irak, el financiamiento de las campañas electorales, etc. 61 por ciento de los seguidores de Sanders tienen una percepción negativa de Hillary Clinton y ambos candidatos son predominantemente populares con el sector blanco de bajos ingresos de la población americana, por lo que no puede resultar descabellado que los seguidores demócratas de Sanders den el voto de castigo a Hillary y decidan apoyar a Trump.

México

¿Cómo puede afectar a México la posible elección de Trump? Desde el inicio de su candidatura Trump ha defendido fuertemente sus políticas contra la migración de mexicanos; se ha encargado de hacer público su deseo de construir un muro entre los dos países y que México pague por el mismo; piensa incrementar los precios de los visados temporales; planea la expulsión de indocumentados; contempla hacer más difíciles las condiciones de ingreso a los Estados Unidos, así como imponer aranceles a las exportaciones mexicanas.

México se ha convertido en uno de los temas recurrentes en la política exterior de este precandidato republicano. Aparte de impactar a México, la propuesta de Gran América de Trump implica también el cierre de fronteras por motivos religiosos, particularmente a musulmanes, ha pedido la creación de una base de datos con la información de todos los musulmanes en suelo americano; ha declarado a China como manipuladora del tipo de cambio y asegura haber diseñado un plan para lograr el comercio justo para Estados Unidos ante el gran depredador chino.

Defiende el aumento de la presencia militar americana en el sur y este del mar de China; ha apoyado declarar una guerra comercial a Pekín, Tokio y México, ya que considera que los acuerdos comerciales no aportan algo positivo, pretende acabar con la ciudadanía americana por nacimiento y pretende legalizar el derecho a portar armas en los 50 estados.

A pesar de que la actual propuesta de política exterior de Trump significa el regreso del garrote proteccionista, y que gran parte de sus propuestas son absurdas e imposibles de cumplirse en la actualidad, son por desgracia muy populares para un segmento del electorado de Estados Unidos, carente de conocimiento de la arena internacional y comercial de Estados Unidos.

Prácticamente la expulsión de todos los indocumentados de Estados Unidos afectaría más a los Estados Unidos que a México, la visión proteccionista de los acuerdos comerciales afectaría significativamente a la economía estadounidense, y la presencia militar estadunidense abriría la puerta a mayores controversias. Sin embargo, a diferencia de Clinton y Sanders, Trump está arrasando con sus oponentes republicanos y las contundentes victorias del precandidato le han dado las alas que necesita para convertirse en el ganador de la nominación republicana.

La única realidad que podría evitar la elección de Trump como presidente es el hecho que Estados Unidos es particularmente estable si se le compara con el resto del mundo. Europa, por ejemplo, es parte fundamental de una crisis y las crisis más profundas llevan a la gente a votar por líderes cada vez más radicales como lo evidencia el resurgimiento de la extrema derecha y el nacionalismo en la Unión Europea.

Lisdey Espinoza Pedraza
Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana y Maestra en Relaciones Internacionales y Orden Mundial por la Universidad de Leicester en el Reino Unido. Se ha desempeñado como académica e investigadora en las áreas de ciencia política, relaciones internacionales, historia y lengua inglesa en varias instituciones de nivel superior en el Estado de México y actualmente se encuentra cursando un Doctorado en Filosofía, Ciencia Política y Relaciones Internacionales.