Para las y los mexicanos, emigrar a algún país del mundo de manera legal es un proceso largo y complicado en la mayoría de los casos; no obstante existen convenios y programas internacionales como el Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales (PTAT), que desde 1974 envía jornaleros agrícolas al país del norte y que, en 2025, tenía alrededor de 26 mil trabajadores mexicanos incorporados.
Sin embargo, a pesar de que muchos trabajadores del campo se van de manera legal, también padecen discriminación y vulneraciones a sus derechos laborales, así lo explica la investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de México, Norma Baca Tavira.
Desde jornadas laborales extensas y de gran intensidad con tareas múltiples, hasta la falta de asistencia médica ante accidentes de trabajo, son sólo algunos de los ejemplos que la especialista en migración indicó que forman parte de una precarización laboral generalizada entre todos los trabajadores actuales.
Además, afirmó que los trabajadores migrantes tienen que soportar amenazas permanentes de la finalización de sus contratos de trabajo, lo que implicaría ser deportados, como una estrategia de los patrones canadienses para mantenerlos controlados y así, mantener una fuerza laboral dócil.
Y es que además, el PTAT “ficha” a los trabajadores que son calificados como problemáticos, lo que trae como consecuencia que no puedan volver a participar en los programas de trabajo al extranjero.
Por otro lado, a pesar de irse a trabajar de manera legal, la investigadora auriverde ha identificado que dentro de los procedimientos de selección existen acciones de discriminación: una es por no tener manos “trabajadas” que demuestren de manera corporal que cuenta con experiencia en el campo, una acción que, refiere, es violenta; también piden ser originarios de una zona rural, así como tener arraigo comprobado en México. Aunado a lo anterior y para evitar que los trabajadores se puedan quedar en Canadá, piden un tope en el nivel educativo, lo que impide que personas con licenciatura puedan participar.
Vigilancia de las autoridades mexicanas, la solución a estas violencias
Baca Tavira recordó que este tipo de programas han sido calificados como exitosos por el gobierno mexicano debido a que ayuda a los jornaleros a tener acceso a un trabajo remunerado que les ayuda a sostener a sus familias, mientras que les permite a gobierno como el de Canadá cobrar los impuestos correspondientes a los trabajadores mexicanos.
Por ello, argumentó que es necesario e impostergable que haya mayor involucramiento de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social de México, así como de los consulados, para que haya que haya mejor acompañamiento y atención de los trabajadores, lo cual es responsabilidad del gobierno debido a que interviene como reclutadores. Esta sería la solución más eficaz para impedir los atropellos a sus derechos humanos.
En contraste, la experta en temas de migración aseguró que lo ideal sería que en las regiones rurales de nuestro país haya mejores condiciones de trabajo para que las personas no tengan la necesidad de migrar a otros países.
¿Y dónde quedan las mujeres jornaleras?
La doctora Norma Baca, quien también realiza sus investigaciones con perspectiva de género, dio a conocer que las mujeres jornaleras que forman parte del PTAT sólo representan el 3.1% del total. Las causas de este desequilibrio se encuentran entre los propios requisitos que pide programa y que se mencionaron anteriormente, aunado a que muchas de las aspirantes son jefas de familia y no tienen un sistema de cuidados o familiares que procuren cubrir las necesidades de sus hijos.
Esta imposibilidad, sumada a las cargas adicionales de su maternidad, provocan que las mujeres busquen migrar de manera ilegal, en ocasiones con sus hijos, a países como Estados Unidos, donde ya existe una red de apoyo o una comunidad mexicana que les arropara.
Cabe destacar que México es el segundo país del mundo que más emigrantes tuvo, esto de acuerdo con datos del 2020 del Instituto nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Además, hay alrededor de 11.2 millones de personas nacidas en México que actualmente viven en otra nación, siendo Estados Unidos y Canadá los principales destinos.
La gran mayoría de los mexicanos que emigran lo hacen por razones laborales, en busca de mejores ofertas de trabajo. Sin embargo, las dinámicas internacionales y la falta de preparación académica orillan a las y los mexicanos que migran a hacerlo de manera ilegal, sobre todo a Estados Unidos, que recibe más de 97 por ciento de las personas migrantes, según las cifras del INEGI.


























