La doctora Guadalupe Ríos Domínguez es agrónoma y también es investigadora desde hace 20 años. Su amor y su pasión por las flores y el campo le han llevado a estudiar las principales enfermedades que afectan los cultivos, en especial el de la gerbera, a la que llama la “flower power mexiquense”.
Sin embargo, su trabajo en el estudio de hongos y patologías de las plantas que actualmente realiza en el Instituto de Investigación y Capacitación Agropecuaria, Acuícola y Forestal, ICAMEX, es el resultado de su paso por los campos agrícolas de Villa Guerrero y sus pláticas con productores; seguidos por su labor en los laboratorios de suelos y de fitopatologías, y finalmente, en el de virología, en donde, gracias a su inquietud y prácticas autodidactas, descubrió un área de gran demanda debido a las necesidades de los trabajadores del campo.
Su interés y cariño por su labor la llevaron a seguirse preparando hasta terminar un doctorado en la Universidad Autónoma del Estado de México que, sumado a toda la experiencia reunida en el ICAMEX, le permitieron crear un catálogo de las enfermedades que padecen las plantas ornamentales, mismo que contiene la información necesaria para identificarlas y poner medidas de control.
Así, su mayor aporte a la ciencia mexiquense ha sido el de poder diagnosticar las enfermedades de los cultivos y tratarlos con productos botánicos y biológicos en lugar de agroquímicos, lo que se resumen en dar un buen manejo integral.
Además, la científica mexiquense también ha trabajado con hortalizas como el tomate, el jitomate verde y la fresa, a los que ha ayudado amejorar para que crezca su cultivo y se posicionen a nivel nacional.
Pide seguir apoyando la investigación en el campo
Para la investigadora adscrita al ICAMEX desde hace 28 años, la agronomía y las carreras relacionadas con la naturaleza son “una maravilla”, no sólo por la mega diversidad con la que cuenta nuestro país, sino porque dependemos de ellas para seguir produciendo nuestros alimentos.
Por ello, considera que estas carreras, como la agronomía, biología, biotecnología o veterinaria tienen un gran futuro y cuentan con un amplio abanico de posibilidades para realizar investigaciones, sobre todo en un contexto en el que el cambio climático está generando nuevas problemáticas a los cultivos.
Según sus propias palabras, cada día surgen nuevas demandas y nuevos problemas relacionados con el calentamiento global y la evolución de nuevas enfermedades de plantas y animales, por lo que los apoyo a la ciencia deben encaminarse a programas de desarrollo e investigación.
Ante este panorama, la doctora Lupita Ríos reconoce que su amor por las plantas, su comida y su propio futuro depende de las nuevas generaciones, por lo que también le gusta enseñar a los estudiantes que pasan por el ICAMEX, a quienes impulsa a seguir con su legado y su cariño por los seres vivos.
“estoy muy feliz con lo que hago con mi trabajo… También me gusta mucho enseñar porque estoy consciente que viene otra generación después de mí y mi futuro depende de ellos… porque yo envejezco cada día como todos y esos jóvenes que vienen, pues son las que siguen y he tenido estudiantes maravillosos que estoy segura van a hacer grandes investigaciones y van a aportar muchísimo” Guadalupe Ríos Domínguez, científica mexiquense.
Su experiencia como Mujer científica: entre el reconocimiento y el trabajo continuo
El trabajo científico de la doctora en Ciencia Agropecuarias y Recursos Naturales también ha sido reconocido en varias ocasiones, pues en 2021 fue la primer mujer nombrada como la Mejor Consultora Certificada Agrícola (CCA) por la organización ASA ICCA de México.
Además, fue beneficiaria de la convocatoria “Mujeres científicas” del Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (COMECYT), el cual le otorgó un financiamiento para realizar una investigación.
Ella cuenta que esta convocatoria también le ha permitido asistir a congresos nacionales e internacionales a presentar sus avances, representando al ICAMEX, a la Secretaría del Campo del Estado de México y, por supuesto, a la entidad mexiquense.
La especialista en el campo invita a otras mujeres a buscar apoyo para desarrollar sus investigaciones, pues cree firmemente que se deben trasmitir el amor por lo que se hace y así aportar desde el conocimiento al campo de nuestro país.
Hoy, a más de 3 décadas de haber decidido estudiar agronomía por gusto y con convicción, aquella joven a la que le gustaba coleccionar cactus y flores, es un referente en la ciencia hecha por mujeres mexicanas.
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