El feminismo tiene un profundo sentido de justicia, es un movimiento político reivindicatorio para las mujeres y un pensamiento teórico político y filosófico que edifica núcleos comunitarios igualitarios, libres de sexismo, explotación, opresión y dominación, además ofrece nuevas formas y propuestas en cómo tomamos decisiones y cómo nos relacionamos entre nosotras(os).
El feminismo ha tenido grandes aportes para las conquistas de nuestros derechos humanos -cuerpo, patrimonio, participación política- y la construcción de marcos normativos de protección que abonan a la democracia sustantiva.
Se ha reconocido que el Derecho no es neutral porque ha obedecido a contextos históricos y culturales específicos, por lo tanto, ha estado conformado de intereses, necesidades, ideologías y valores expresados en normas del deber ser del comportamiento de la persona en sociedad. Las normas jurídicas se han ostentado como mecanismos de dominación, subordinación y opresión preservando esquemas patriarcales basados en sesgos, roles y estereotipos hacia las mujeres.
Gracias tanto a los movimientos de mujeres que han luchado bajo distintas expresiones y reivindicaciones como a las críticas y discusiones de las teorías feministas y el feminismo jurídico se ha dado una nueva interpretación al Derecho en contenido y alcance mostrando que las normas han preservado la asimetría de las relaciones de poder entre hombres y mujeres.
Juntos, el feminismo y los derechos humanos han tejido un fuerte puente para exigir que las mujeres tenemos derecho a vivir plenamente, a la par de ir desmontando las estructuras de poder que cultivan la discriminación, la desigualdad de oportunidades, los negacionismos, los crímenes y los discursos de odio contra nosotras.
Soledad García Muñoz define los derechos de las mujeres como “el derecho inherente y universal de cada mujer del mundo a vivir una vida libre de discriminación y libre de violencia, siendo dueña de su cuerpo y de su mente, gozando de autonomía sexual y reproductiva; tanto en el ámbito público, como en el privado; tanto en tiempos de paz, como de guerra”.
El camino para materializar nuestros derechos humanos está lleno de baches, terrenos escarpados y obstáculos expresados en violencias culturales, simbólicas y estructurales, lo que nos lleva a exigir la especificidad de mecanismos que nos protejan.
Hoy más que nunca debemos de exigir nuestros derechos humanos conquistados, no dar pie al retroceso y estar alertas de los peligros del conservadurismo. Tenemos que salir a las calles para gritar por nuestras desaparecidas, por nuestras hermanas asesinadas, por nuestras futuras hijas, sobrinas … humanas.
Tengamos claro que la discriminación y las violencias que sufrimos las mujeres no son las mismas para todas, porque no somos idénticas entre sí, a pesar de tener los mismos puntos de opresión. Dentro de nuestro grupo social hay desigualdades y factores de riesgo diferentes que marcan las experiencias diversas.
¡Mujeres unámonos! No caminemos solas, abracemos nuestras diferencias, no dejemos que el patriarcado nos separe. Formemos espíritu de cuerpo, construyamos organización feminista. Mientras reescribo estás líneas derivado del 8M converso con mi amiga Dulce Rocio, investigadora feminista, me dice “la organización feminista es importante cuando ayuda a alguien más”. Y es verdad, la organización feminista solo puede ser una verdadera forma de cambio social si muestra elementos de impacto. No solo es un grupo con beneficio individual, siempre es bajo un beneficio colectivo.
En la actualidad los movimientos feministas son los protagonistas de transformaciones culturales e ideológicas no solo en México, sino en el mundo, pues han sido capaces de resignificar estrategias desde la academia, la comunidad y el público para dar un nuevo rostro a la justicia social. Alrededor del planeta las mujeres estamos tomando conciencia de nuestra identidad y agencia, así como impulsando no solo una conciencia de género, sino de clase y antirracista.
Para conocer más sobre qué es el feminismo y sus aportes sociales les invito a leer la Revista Dignitas, en su número 50 edición especial Feminismos publicada por la Comisión de Derecho Humanos del Estado de México.
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