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Cuando la pobreza nos alcanza

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El Estado de México vive un empobrecimiento paulatino de su clase media, de aquellos que están lejos de los programas sociales asistencialistas y que tampoco alcanzan un nivel de riqueza para tener el destino asegurado.

 

Los datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) revelan que en los últimos cinco años los mexiquenses bajo la categoría de no pobres y no vulnerables disminuyeron de 3 millones 26 mil 900 que había en 2010 a 2 millones 904 mil 400 en 2014. Tal variación significa que en el último lustro 122 mil 500 personas engrosaron las filas de la pobreza.

El estudio de “Medición de la Pobreza 2014” del Coneval aclara que las variaciones también están impactadas por el factor demográfico, sin embargo, la reducción de mexiquenses en la categoría de no pobres y no vulnerables representó de manera anual un promedio de 24 mil 500 habitantes.

La población no pobre y no vulnerable, de acuerdo a la propia definición de Coneval, es aquella que no tiene carencia social alguna y su ingreso es superior a la línea de bienestar

Las carencias sociales identificadas por el citado organismo son las de alimentación, seguridad social, acceso a los servicios básicos de vivienda, servicios de salud, calidad y espacios en la vivienda, y el rezago educativo. A su vez la línea de bienestar es equivalente al poder adquisitivo que tiene una persona para comprar mensualmente una canasta alimentaria y no alimentaria.

A la disminución de la población no pobre y no vulnerable, donde se incluye la llamada clase media, se suma que los mexiquenses vulnerables por ingresos aumentaron entre 2010 y 2014 en 675 mil 300 personas, lo cual significa un aumento porcentual de 76.8 por ciento.

En el inicio de la actual década había 878 mil 800 mexiquenses en condición vulnerable por ingresos y para 2014 la cifra creció a un millón 554 mil 100.

La población vulnerable por ingresos, con base en el glosario del Coneval, son aquellos que están en una condición singular, pues no presentan carencias sociales, pero sus ingresos son inferiores o iguales a la línea de bienestar, es decir, que tienen cierta riqueza patrimonial, sin embargo, sus bajos ingresos los mantienen en riesgo latente de bajar en la escala social.

El decremento de la clase media mexiquense contrasta con el gasto de 2 mil 142 millones 448 mil 200 pesos, que en los últimos cinco años ha instrumentado el gobierno mexiquense en el programa de Empleo, que se ubica dentro de la función 09 de Desarrollo Económico, según la clasificación de las Cuentas Públicas estatales.

Mediante este programa, las Cuentas Públicas de 2010 a 2014 reportan que se ha incrementado la generación de empleos o autoempleos que gestiona el propio gobierno estatal, aunque entre 2010 y 2011 fue bajo el nivel de colocación.

En 2014 el gobierno estatal asegura haber empleado a 146 mil 495 personas de las 165 mil 21 que solicitaron un empleo o apoyo para el autoempleo, canalizándolas en los programas de la Secretaría del Trabajo como son: Bécate, Ferias de Empleo, Fomento al Autoempleo, Bolsa de Trabajo y Portal del Empleo.

Además señala que la tasa de desempleo en el Estado de México, de la población en edad de trabajar, alcanzó el 5 por ciento, es decir, de cada 100 personas en edad de laboral, 5 se encontraban desempleados.

La Cuenta Pública de 2013 indica que mediante el mismo programa se colocaron para un empleo o autoempleo a 154 mil 487 personas de las 199 mil 403 personas registradas.

Durante el 2012 se logró vincular y colocar a un total de 147 mil 638 personas de un total de 200 mil 574 personas atendidas que solicitaron empleo.

Mientras en 2011 de las 156 mil 310 personas que solicitaron empleo sólo el 42.7 por ciento fueron colocados, es decir, 66 mil 811 personas se beneficiaron con una fuente laboral.

A su vez en 2010 de los 287 mil 277 mexiquenses que solicitaron empleo sólo el 25.5 por ciento fueron colocados, es decir, 73 mil 361 personas.

Pese a esta evolución en la política de empleo, el adelgazamiento de la clase media ha continuado durante el mismo lapso, aunque el Estado de México aporta alrededor del 9.4 por ciento al PIB nacional y el crecimiento promedio del PIB estatal entre 2009 y 2013 ha sido del 4 por ciento.

Tales estadísticas macroeconómicas parecen no permear al común de la población, como Don Lauro Álvarez, quien desde la década anterior ya no tiene un trabajo fijo y actualmente engrosa las filas del subempleo al vender muñecos de tela en las avenidas de Toluca.

“Tronaron las empresas en las que estaba, fue por el 2007, trabajaba en la fabricación de televisiones, comencé a buscar chamba, pero es mal pagada por todas partes, de ahí me dedique a vender en la calle productos para coches, chicles y ahora muñecos de tela, aunque a veces uno no saca ni para comer”, indicó.

A futuro quisiera emprender un negocio de comida, sin embargo, no ve apoyos u alternativas que le hagan emigrar del comercio callejero.

“Los partidos todos te preguntan si eres PRI, y si no, pues no te apoyan”, expresó.

Adicional a ello durante los últimos cinco años el gobierno del Estado de México ha invertido 2 mil 254 millones 948 mil pesos en el programa de Modernización Industrial, que entre otros objetivos tiene el fomentar a la micro, pequeña y mediana empresa, además de apoyar a los emprendedores e incentivar la actividad industrial.

Sin embargo, siguen presentándose historias de poco éxito en emprendedurismo, como el de Francisco Tovar, quien en 2011 dejó la empresa donde laboraba para intentar un negocio propio en el ámbito de la informática.

“Mi proyecto fue el combinar la contabilidad para facilitar la declaración fiscal de empresas y personas físicas, pero el problema es la falta de incentivos para iniciar, además de las reglas fiscales que te encuentras, por el momento la empresa la tengo suspendida, pues no podía continuar con los gastos”, señaló.

Con el fin de mantenerse a flote optó por emplearse en un negocio de reparación de computadoras, lugar donde gana mucho menos que en la empresa donde laboraba, además de no tener seguridad social.

“Voy a juntar nuevamente un capital y con ello volver a salir, aunque sea hasta el próximo año”, señaló.

Tanto la población vulnerable por ingresos, como la no pobre y no vulnerable, en su mayoría no son susceptibles de beneficiarse con programas sociales del gobierno del Estado de México, pues estos están dirigidos a los habitantes pobres y vulnerables por carencias sociales.

Es ahí donde los datos de Coneval advierten una mejora, pues la población vulnerable por carencias sociales en territorio mexiquense disminuyó entre 2010 y 2014 en un millón 86 mil 400 personas, al pasar de 5 millones 31 mil 200 a 3 millones 944 mil 800.

Variación atribuible al impacto de los distintos programas sociales instrumentados en los últimos cinco años y que representó una inversión de al menos 62 mil 518.5 millones de pesos en nueve programas relacionados con el combate a la pobreza. Cifra de que manera contradictoria no pudo evitar que en el mismo lapso la población pobre del Estado de México creciera en un millón 557 mil 800 personas, al pasar de 6 millones 712 mil 100 a 8 millones 269 mil 900.

 

Banco de Datos: La pobreza que alcanza: (cifras en miles de personas)

Población / Condición

2010

2014

Variación

Pobreza

6,712.1 (42.9%)

8,269.9 (49.6%)

1,557.8

(23.2%)

Vulnerable por carencias sociales

5,031.2 (32.2%)

3,944.8 (23.7%)

        -1,086.4

         (-21.5%)

Vulnerable por ingresos

878.8 (5.6%)

1,554.1 (9.3%)

675.3

 (76.8%)

No pobre y no vulnerable

3,026.9 (19.3%)

2,904.4 (17.4%)

-122.5

 (-4%)

 

Total 15,649 16,673.2 1,024.2 (6.5%)
 Fuente: Medición de la Pobreza 2014, Coneval. Los porcentajes de 2010 y 2014 son con respecto a la población total.

 

El ABC de la pobreza

Estas son las distintas clasificaciones del Coneval para identificar los tipos de pobreza:

Carencia por acceso a alimentación: es cuando no se tiene elderecho de todos los individuos a disfrutar del acceso físico y económico a una alimentación adecuada.

Carencia por acceso a seguridad social: cuando no se tiene elconjunto de mecanismospara garantizar la subsistencia de individuos o familias ante eventualidades como accidentes o enfermedades. Par la población trabajadora asalariada se considera que no tiene esta carencia cuando dispone de servicios médicos, incapacidad con goce de sueldo, y SAR o Afore.

Carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda: ocurre cuando no se cuenta con servicios como agua entubada y drenaje.

Carencia por acceso a los servicios de salud: cuando una persona no cuenta con adscripción o derecho de recibir servicios médicos de alguna institución, incluyendo el seguro popular.

Carencia por calidad y espacios de vivienda: para determinar esta carencia se analiza el material de construcción de las viviendas.

Carencia por rezago educativo: ocurre cuandola persona tiene de 3 a 15 años y no cuenta con la educación básica obligatoria, o tiene 16 años o más y no cuenta con el nivel de educación obligatoria.

Línea de Bienestar: poder adquisitivo de la persona para adquirir una canasta alimentaria y no alimentaria de forma mensual.

Población no pobre y no vulnerable: habitantes cuyo ingreso es superior a la línea de bienestar y que no tienen carencias sociales.

Pobreza multidimensional: cuando una persona presenta al menos una carencia social y sus ingresos son insuficientes para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades.

Pobreza multidimensional extrema: población que presenta al menos tres de las seis carencias sociales y dispone de un ingreso tan bajo que no le permite adquirir los nutrientes necesarios para una vida sana.

Vulnerables por carencias sociales: población que presenta una o más carencias sociales, pero cuyo ingreso es superior a la línea de bienestar.

Vulnerables por ingresos: poblaciónque no presenta carencias sociales y cuyo ingreso es inferior o igual a la línea de bienestar.