En México existen brechas de género que ponen en desigual condición a las mujeres frente a los hombres en todos los ámbitos, desde el económico o político hasta el familiar y social, esto según las propias cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Esto tiene como consecuencias que las mujeres sufran vulnerabilidades sistemáticas importantes, como la imposibilidad de generar un plan de retiro o no poder enfrentar enfermedades graves con estabilidad económica, laboral o emocional.
Además, impacta en las mujeres en su bienestar cotidiano, pues la sobrecarga de trabajo y la menor percepción salarial, así como una menor representación política, acarrean problemas físicos y psicoemocionales como cansancio excesivo, depresión, ansiedad y menos autocuidado, lo que se traduce en que enfermedades existentes puedan agravarse, así lo señaló Graciela Márquez Colín, presidenta de la junta de gobierno del INEGI, durante su conferencia “Estadísticas de género”, presentada en el edificio de Rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de México.
Además, las mujeres que hablan una lengua indígena están más propensas a sufrir violencias sistemáticas como la discriminación y tienen mayor riesgo de pertenecer a los sectores que viven en pobreza o pobreza extrema.
Ante ello, la funcionaria federal urgió a las y los líderes de diversas instituciones a generar investigaciones académicas, así como toma de decisiones políticas y públicas que atiendan estos problemas para que las brechas persistentes puedan irse cerrando de manera más efectiva, esto con el fin de construir una sociedad más igualitaria y justa.
De lo económico al hogar: entre menor percepción y mayor trabajo no remunerado
De acuerdo con Graciela Márquez Colín, existen tres realidades innegables en nuestro país de acuerdo con los datos sobre la población femenina: las mujeres tienen menor participación en el mercado laboral, en promedio dedican casi 40 horas a la semana para labores de cuidado y, sin importar la escolaridad o el sector económico al que pertenezcan, ganan menos que los hombres por el mismo trabajo.
Estas afirmaciones se sostienen en las siguientes estadísticas:
- En 2024, las mujeres recibieron 65 centavos por cada peso que recibieron los hombres.
- Sólo 45% de las mujeres participa en el merado laboral, frente al 75% de los hombres.
- Los sectores en los que más se emplean las mujeres son el de servicios sociales; restaurantes y servicios de alojamiento, y comercio.
- Estos son sectores de baja productividad.
- Sólo el 12% de las unidades de producción agropecuarias activas están bajo responsabilidad de una mujer.
- 8% de la población no económicamente activa son mujeres que se dedican al cuidado del hogar.
- Ingreso promedio trimestral de hombres mayores de 60 fue más alto que el ingreso de las mujeres a cualquier edad.
- El Ingreso promedio de las mujeres deja de crecer a los 39 años, mientras que la edad límite de los hombres es a los 49 años.
- Entre mayor es la escolaridad, mayor es la brecha salarial entre hombres y mujeres.
- A partir de primer hijo, el ingreso de las mujeres baja.
- Un hombre hasta con más de 4 hijos, percibe mayor ingreso que cualquier mujer con o sin hijos.
La desigualdad empieza en el ámbito familiar
La especialista en estudios poblacionales indicó que gran parte de las desigualdades de género se reflejan en el hogar, empezando porque sólo en 1 de cada 3 las mujeres son jefas de familia, esto debido a que son familias uniparentales, es decir, son madres autónomas. Esta realidad se sostiene porque persiste el rol del padre de familia como proveedor.
Otros datos de relevancia en este sentido son:
- Las mujeres realizan el 75% de los trabajos de cuidado en los 77.8% de los hogares que tienen alguna persona que lo requiera
- Las mujeres dedican 39.4 horas semanales a las labores de cuidado, frente a las 18.2 horas que dedican los hombres.
- Preparar alimentos y hacer labores de limpieza son las dos actividades no remuneradas que más realizan las mujeres.
- La mayor parte de las mujeres cuidadoras están casadas, mientras que las que menos trabajos de cuidado realizan son las mujeres divorciadas.
Mujeres en el ámbito público: avances lentos
En cuanto a las mujeres en e ámbito público, al especialista en estudios sociales dio a conocer que los avances han sido paulatinos, aunque lentos: de 2016 a 2024 las mujeres titulares de instituciones de administración pública federal pasaron de 50 a 67.
Además, en 2024, 605 mujeres fueron elegidas presidentas municipales, aunque mil 821 alcaldías fueron encabezadas por hombres. Este ultimo dato representó un importante aumento, pues en 2010 sólo 120 municipios estaba gobernados por mujeres.
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