El 19 de abril de 2026 se desmanteló un “narcolaboratorio” en la sierra tarahumara, donde de acuerdo a las autoridades de Chihuahua se producían drogas sintéticas, nota que cobró realce por el fallecimiento de dos agentes de la CIA involucrados en el operativo antidrogas.
Los hallazgos en el laboratorio no refieren ninguna droga, pero sí 208 tambos, contenedores y cubetas, bolsas con papel aluminio al interior, 196 cilindros de gas, 12 hornos; en síntesis, no se encontraron materiales utilizados y encontrados comúnmente en los llamados narcolaboratorios.
El Ejército Mexicano dice ignorar la participación de los agentes de EUA, el titular de la SSPC declaró que la gobernadora María Eugenia Campos le aseguró que tampoco tenía conocimiento, el gobierno federal confirmó que la participación de agentes de la CIA se realizó sin notificación y autorización previa, lo que viola la Ley de Seguridad Nacional y los protocolos de cooperación bilateral.
La certeza, cuatro elementos de la CIA participaron junto a personal de la FGJ de Chihuahua.
Por una parte, nuevamente los hechos y acciones buscan conducirse a los bonos electorales, por un lado, se golpea a uno de los últimos bastiones del PAN, partido dispuesto a defender la figura de la gobernadora con miras electorales futuras.
Morena llamó a juzgar por traición a la patria a la gobernadora, entre gritos en el cielo dirigidos contra el PAN; mientras el blanquiazul responde poniendo el dedo sobre la llaga por la acusación del Departamento de Justicia de EUA contra Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa con licencia de procedencia morenista.
Dicho suceso busca ser utilizado por el PAN como plataforma de su discurso de “combate al crimen”, que abona a una posición abiertamente pro-estadounidense afín a Donald Trump.
Mientras los sucesos del 19 de abril y la participación de agentes de la CIA se diluye con las acusaciones contra el gobernador de Sinaloa y personajes afines a Morena, siempre vale la pena recordar y advertir que implicó/ca/cará la acción de la CIA en América Latina.
Sólo por recordar algunas de sus obras:
El derrocamiento de Jacobo Árbenz en Guatemala en 1954; la organización, entrenamiento y operación de la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba en 1961, además de los cientos de intentos por asesinar a Fidel Castro; el financiamiento y apoyo al gobierno militar en Bolivia en 1964.
Las acciones de desestabilización en Ecuador de 1960 a 1963 y el posterior apoyo al golpe militar en 1972; las acciones contra Salvador Allende y el apoyo al golpe de Estado en Chile desde 1970 hasta su asesinato en 1974, el apoyo, financiamiento, entrenamiento a la dictadura militar en Uruguay de 1973 a 1985.
En 1964 dotó de armamento y movilizó portaaviones para apoyar el golpe militar en Brasil, además de las campañas mediáticas anticomunistas. En la República Dominicana quitó y coloco gobiernos afines a los intereses estadounidenses desde la década del 60. Acciones injerencistas que no son cosas del pasado, recientemente estuvieron involucrados en el secuestro de Nicolás Maduro a inicio del presente año.
Hoy, la CIA actúa operativamente en México “para desmantelar narcolaboratorios”, acción gestionada directamente por el embajador Ronald Douglas Johnson, exembajador en El Salvador y agente de inteligencia del Enlace de Ciencia y Tecnología de la CIA con el Comando de Operaciones Espaciales.
Podemos hablar de soberanía, mientras 13 agencias de EUA operan de forma oficial en México, con información operativa clasificada por cinco años; mientras se continúa aprobando la entrada a militares estadounidenses, más de 500 efectivos en diferentes temporadas, recientemente 96 militares y marines desplegados en Campeche, Hidalgo, CDMX y Estado de México, solo por mencionar los que operan de forma oficial.
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