En medio del crecimiento de las redes sociales, los libros electrónicos y la inteligencia artificial, el principal reto ya no es preguntarse si se lee o no, sino entender cómo se están leyendo actualmente.
El doctor Sebastián Rivera Mier, investigador de El Colegio Mexiquense y especialista en estudios sobre lectura y ecosistema del libro en el Estado de México hace una reflexión sobre la lectura en el entorno digital, en la que advierte que existe una tendencia constante a estigmatizar a los jóvenes bajo la idea de que “ya no leen” porque pasan gran parte del tiempo en dispositivos móviles o redes sociales. Sin embargo, señaló que los datos muestran otra realidad.
De acuerdo con información del INEGI, explicó, los jóvenes son actualmente uno de los sectores que más leen dentro de la población mexicana, aun cuando el promedio nacional ronda apenas entre 3.2 y 3.3 libros al año.
“El problema no es que los jóvenes no lean, sino que están leyendo de maneras distintas”, señaló.
Rivera Mier explicó que las nuevas plataformas digitales han transformado la relación tradicional entre lectores y libros. Un ejemplo es Wattpad, una red social donde escritores publican textos y los lectores interactúan directamente con ellos, opinando sobre personajes, finales o incluso proponiendo cambios en las historias.
Estas dinámicas, dijo, fortalecen la relación entre lectores, autores, editores y libreros, además de generar nuevas comunidades de lectura.
El especialista indicó que algo similar ocurre con los libros electrónicos, que permiten transportar cientos de títulos en un solo dispositivo y facilitan que las personas lean en distintos momentos y espacios, rompiendo con la idea clásica de la lectura asociada únicamente al silencio o al tiempo prolongado frente a un libro físico.
“Hoy encontramos un lector más fragmentario, que puede leer un libro, después una receta de cocina, luego información en redes sociales y volver nuevamente a otra lectura”, explicó.
Aseguró que este nuevo comportamiento también representa un desafío para investigadores y para las políticas públicas, ya que obliga a replantear quién es el lector actual y cómo se mide la lectura en la era digital.
Rivera Mier añadió que incluso son los adultos quienes, según datos del INEGI, dependen más de la información obtenida a través de redes sociales, mientras que los jóvenes mantienen prácticas de lectura más amplias y diversas.
Finalmente, sostuvo que uno de los mayores retos es dejar atrás la idea de que existe un solo tipo de lector.
“La lectura siempre ha sido diversa. El desafío ahora es reconocer esa diversidad y entender que existen múltiples formas de leer”, concluyó.
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