Lo que empezó en 1969 tras una violenta redada en el bar gay Stonewall, ubicado en Greenwich, Village, Nueva York, hoy se ha convertido en uno de los movimientos sociales más importantes del mundo por la lucha del reconocimiento de los derechos humanos de millones de personas: la lucha por la visibilidad y el reconocimiento de la diversidad sexual.
Y es que, de acuerdo con Enma Obrador Garrido Domínguez, actual coordinadora de inclusión a la diversidad sexual de Tlalnepantla de Baz, este mes es de vital importancia para la población LGBTTTIQ+ debido a que, mencionó “saca a la luz lo que la sociedad no quiere ver y los gobiernos ven con dificultad”, es decir, ponen en el ojo público que la diversidad sexual existe, que son parte de la cotidianidad de todos y que tienen sus propias problemáticas a atender.
“En el Mes del orgullo debe naturalizarse que estamos y existimos… la alegría es una forma de disidencia, pues las personas de la diversidad sexual como joviales y el júbilo es una manera disidente de tomar el espacio público”. Enma Obrador, activista, abogada feminista y coordinadora de la diversidad sexual en Tlalnepantla.
Mercantilización del movimiento y otros peligros
La también abogada y activista social desde hace dos décadas indicó que actualmente ve con preocupación el avance global de los gobiernos de derecha y extrema derecha, debido a que ha quedado demostrado que borran los avances que logran las personas de la diversidad sexual como el reconocimiento de las personas trans.
Además, aclaró, en ninguno de estos países están garantizados los derechos ganados a través de años de lucha, lo que lo vuelve más peligroso, a pesar de que hay una percepción de que el mercado mundial está a favor de la población LGBT+.
En este sentido, argumentó que no hay que perder de vista que la mercantilización de la bandera y los colores arcoíris por parte de muchas compañías debe de verse con ojos críticos, pues no siempre significa avances. Aclaró que el uso de sus colores y discursos no se traduce en más espacios de trabajo, medios para integrar a personas de la diversidad sexual, sensibilización del personal, políticas internas de prevención del acoso y hostigamiento sexual o hasta baños inclusivos, pues todo ello significa costos y el cambio de su estructura. No obstante señaló que a pesar de los costos, el beneficio es mayor, pues ayudan a que haya igualdad y combaten la discriminación laboral.
Problemáticas vs acciones políticas
Algunas de las problemáticas que permanecen en nuestra sociedad son el sexismo en la administración pública, que se traduce como discriminación en ciertos temas y espacios laborales; la revictimización de personas trans en fiscalías y ministerios públicos, así como la utilización del movimiento LGBTTTIQ+ como moneda de cambio durante las elecciones.
Recordó que tanto hombres como mujeres nos hemos formado y habitado desde machismo, por lo que lo reproducimos hasta que trabajamos en nuestra propia deconstrucción para salir de ese sistema que perpetua y justifica la desigualdad y la discriminación. En este sentido, señaló que dentro de la diversidad sexual también hay lesbianas misóginas y hombres gay disidentes.
En cuanto a las acciones políticas que siguen en la mesa durante este 2026, la activista recalcó que no basta con la existencia de matrimonio igualitarios, el reconocimiento del derecho a formar una familia o la prohibición de las terapias de conversión, sino que existen otros temas pendientes como atender los procesos de envejecimiento, cuidado, salud y atención médica que requieren sus especificidades.
Aunado a lo anterior, queda pendiente que los gobiernos municipales cuenten con direcciones y clínicas para Diversidad sexual, además de que debe difundirse una cartilla de derechos que los difunda y que sirva para reconocer y conocer los avances logrados.
En cuanto a las marchas del orgullo propias de junio, la abogada feminista reiteró que el uso del arcoíris y sus colores es una manifestación corporal política que recuerda que existen y ocupan espacios, aunque muchas veces no “salgan del clóset” por temor a sufrir discriminación y desigualdad.
Manifestarse corporal mente como usar el arco iris es política. Existimos, estamos y ocupamos espacios públicos, pero no salen del clóset y reconoce se es saber que habrá discriminación y desigualdad.
“Podemos ser lesbianas, podemos tener una sexualidad diferentes y estar en el espacio público y ocupar estos lugares… es ponernos en una línea política… aquí me encuentro y aquí me tiene que aceptar porque soy parte del mundo y la comunidad” Enma Obrador, activista, abogada feminista y coordinadora de la diversidad sexual en Tlalnepantla.
Sobre el feminismo interseccional del que también forma parte, Enma Obrador afirmó que las mujeres también son diversas, por lo que atraviesan sendas de desigualdad y discriminación por ambos sentidos.
Reconoció que las personas de la población LGBTTTTIQ+ deben tomar del feminismo la sororidad y el affidamento, dos conceptos esenciales para la formación de comunidades fuertes.
Finalmente, llamó a la población arcoíris, que en el Estado de México representa más de 489 mil personas, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), a que busquen acompañarse y hacer equipo para avanzar en conjunto.
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