En la Alameda de Toluca, el arte y la sororidad se fusionaron en un mural de memoria y reivindicación. En el marco del 28 de septiembre, Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro, integrantes de la Marea Verde del Estado de México realizaron un mural para visibilizar las distintas generaciones que han atravesado por la realidad del aborto.
La acción ocurre a casi dos años de que en el Estado de México se despenalizara el aborto, después de años de trabajo e incidencia de organizaciones feministas y legisladoras que impulsaron la modificación del Código Penal estatal.
Justine Rodríguez, directiva de Equalita MX, explicó que el mural busca llevar la conversación a espacios públicos y mostrar que el aborto ha formado parte de la vida de distintas generaciones, aunque durante décadas permaneció rodeado de silencio, estigma y miedo.
La obra representa a una niña, una persona no binaria, una mujer con un bebé y una adulta mayor, como una manera de mostrar que la discusión sobre el aborto atraviesa distintas edades y experiencias.
“Visibilizar eso de que el aborto ha estado generacionalmente en nosotras y que no se haya visibilizado antes no significa que no haya existido”, señaló Rodríguez.
La Marea Verde mexiquense está integrada por alrededor de 90 organizaciones y colectivas de distintos municipios, tanto de zonas urbanas como de la periferia.
Los retos: del derecho escrito a la atención efectiva
A casi dos años de la despenalización, uno de los principales desafíos sigue siendo que este derecho reproductivo se lleve a cabo de manera efectiva en las instituciones de salud.
Rodríguez señaló que durante el primer año posterior a la reforma uno de los principales trabajos fue impulsar una “despenalización social”, debido a que todavía existía desconocimiento entre parte del personal médico y de las instituciones públicas sobre el nuevo marco legal.
Aunque actualmente existen protocolos para acceder a la interrupción voluntaria del embarazo y se han ampliado los servicios de aborto seguro, persisten obstáculos relacionados con el funcionamiento del sistema de salud.
Uno de ellos, explicó, es la centralización de los servicios a través del IMSS-Bienestar, particularmente en materia de atención y abasto de medicamentos, pues existen casos en los que mujeres y adolescentes han enfrentado negativas o requisitos que no deberían solicitarse conforme a los lineamientos aplicables, particularmente cuando se trata de embarazos derivados de violencia sexual.
Otro reto es el acceso oportuno a medicamentos como misoprostol y mifepristona, así como evitar que procedimientos más invasivos sean utilizados cuando existen alternativas ambulatorias.
Para la activista, la centralización de decisiones puede provocar que un procedimiento se prolongue durante semanas, particularmente para mujeres que viven en municipios alejados de los servicios disponibles.
A ello se suma el desafío de combatir el estigma y la culpa que todavía rodean al aborto. Rodríguez consideró necesario cambiar la narrativa que presenta a las mujeres que abortan como personas que buscan evadir responsabilidades y, en cambio, reconocer que se trata de decisiones relacionadas con su proyecto de vida y con la posibilidad de elegir una maternidad deseada.
Los avances: protocolos y más servicios de aborto seguro
A pesar de los obstáculos, la activista reconoce avances desde la despenalización de noviembre de 2024. Entre ellos se encuentra la reforma a la ley de salud estatal que permite la entrada de clínicas privadas especializadas, la existencia de protocolos unificados en el Instituto de Salud del Estado de México (ISEM) para acceder a un aborto, así como la promoción de los servicios de aborto seguro.
Rodríguez recordó que en 2024 solamente había tres hospitales autorizados que aparecían en el directorio de servicios de aborto seguro y que actualmente se ha comenzado a ampliar el número de unidades incorporadas.
También destacó el trabajo que ha realizado el ISEM en materia de orientación y consejería, así como la preparación de un manual interno relacionado con la atención del aborto.
Sin embargo, advirtió que estos avances pueden encontrar obstáculos en la operación cotidiana del sistema de salud, particularmente por la distribución de responsabilidades entre las autoridades estatales y el IMSS-Bienestar.
La activista consideró necesario que las instituciones públicas y privadas armonicen sus procedimientos con los lineamientos federales de aborto seguro, para evitar que cada institución termine aplicando criterios distintos.
La Marea Verde en Edomex: 90 organizaciones y una lucha que continúa
La despenalización de 2024 no significó el final de la movilización feminista. Para las organizaciones que integran la Marea Verde, comenzó una nueva etapa enfocada en garantizar que el derecho sea conocido, accesible y socialmente reconocido.
Rodríguez explicó que el movimiento mexiquense se construyó a partir de la articulación de aproximadamente 90 organizaciones y colectivas, provenientes de diferentes municipios.
Además, en el marco de este 28S, se realizaron actividades en otros municipios como Tecámac, donde se realizó un foro y este lunes se convocó a una marcha universitaria por el mismo tema.
La participación de instituciones públicas en estas acciones representa, para las organizaciones, otro cambio importante. Rodríguez destacó particularmente la colaboración con la Secretaría de Cultura y Turismo para generar espacios de expresión y visibilización.
La activista consideró que estas expresiones también muestran la resistencia que persiste en torno a los derechos reproductivos y la necesidad de mantener la discusión pública.
Estadísticas: más de 25 mil embarazos de niñas y adolescentes en 2025
El debate sobre los derechos reproductivos también se encuentra relacionado con una problemática que afecta especialmente a niñas y adolescentes.
Durante 2025 se registraron 25 mil 906 embarazos entre niñas y adolescentes de 10 a 19 años en el Estado de México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
En Toluca, se contabilizaron mil 678 casos, cifra que colocó al municipio en el segundo con mayor incidencia, sólo por detrás de Ecatepec dentro de la entidad.
Las cifras ponen sobre la mesa la necesidad de fortalecer las políticas de prevención, educación sexual integral y acceso a servicios de salud reproductiva para niñas, adolescentes y jóvenes.
Aunado a lo anterior, Rodríguez también recalcó que se debe prestar especial atención en los municipios con mayores cifras de embarazos, pues reflejan capacidad institucional y acceso a servicios públicos, así como indicadores sobre las problemáticas que ocurren dentro de los hogares y comunidades. Por ello, planteó que la educación sexual integral no debe quedar restringida a los espacios de activismo feminista, sino llegar también a escuelas y otros ámbitos comunitarios.
La apuesta, explicó Rodríguez, es que el aborto pueda hablarse con mayor naturalidad, sin miedo y sin culpa, y que las mujeres y personas con capacidad de gestar puedan tomar decisiones sobre su proyecto de vida con información y acceso efectivo a los servicios de salud.































