La detención de Fernando Cerimedo en el aeropuerto Viru Viru de Santa Cruz el pasado 18 de agosto no fue un hecho policial más. Detrás del operador político argentino, asesor de Javier Milei y Rodrigo Paz, se ha destapado una red transnacional que opera como un engranaje perfecto de la guerra de baja intensidad del siglo XXI, al servicio de los intereses de Estados Unidos e Israel. Lo que parecía un feminicidio frustrado, Cerimedo está acusado de ordenar el ataque a tiros contra su expareja Nadia Beller, quien sobrevivió a tres disparos el 17 de agosto, se ha convertido en la evidencia más cruda de cómo el imperialismo ha actualizado sus tácticas para subordinar a América Latina.
La ruta del dinero es la prueba más contundente. Documentos presentados bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA) del Departamento de Justicia de Estados Unidos confirman que el gobierno de Israel destinó 15 millones de dólares en apenas seis meses a Clock Tower X, empresa de Brad Parscale, exjefe de campaña de Donald Trump y socio de Cerimedo en América Latina, con un valor proyectado de 46,5 millones de dólares acumulados. El objetivo declarado por un funcionario israelí citado por la revista Time era «evitar que los jóvenes conservadores le den la espalda a Israel». Cerimedo fue designado representante exclusivo de Parscale para América Latina en marzo de 2025. La propia Beller ha declarado que la condición para recibir el apoyo de esta estructura era clara: «no se puede tocar a Israel».
El método usado es la guerra cognitiva a través de los medios digitales. En los allanamientos a sus propiedades en La Paz, las autoridades encontraron una «minigranja de bots» para cuentas falsas. Según investigaciones periodísticas, Cerimedo operaba 50,000 cuentas para direccionar corrientes de opinión en función de los intereses de los políticos de derecha. Esta maquinaria intervino en procesos electorales de toda la región. En Perú, Cerimedo trabajó activamente para la campaña de Keiko Fujimori, poniendo a su servicio una maquinaria de noticias falsas a cargo de La Derecha Diario. En el estrecho margen del resultado oficial, no cabe la menor duda que el trabajo sucio de Cerimedo y Negre fue decisivo para revertir la tendencia electoral. En Colombia, la activista conservadora Camila Rojas denunció que Javier Negre le ofreció armarle la campaña presidencial con la condición de no criticar a Israel. En Chile, el jefe de comunicación del presidente Kast trabajaba para Cerimedo.
La red no se limita al ámbito digital. La Fiscalía de Bolivia ha abierto una tercera investigación contra Cerimedo por presunta protección a vuelos irregulares vinculados al narcotráfico en el municipio de Santa Ana, en el departamento de Beni. Su expareja lo acusó de haber usado como fachada la instalación de dispositivos de GPS y radares en avionetas para controlar vuelos y rutas de drogas. Además, un rastreo realizado por el senador Leonardo Roca descubrió una «billetera fría» vinculada a Cerimedo con movimientos de recepción y envío de más de 200 millones de dólares.
En su teléfono, Cerimedo también tenía fotos y videos de su participación en el encuentro Shield of the Americas, la iniciativa de seguridad regional impulsada por Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio para consolidar una coalición de países de América Latina. Allí se documenta el vínculo directo entre Cerimedo y los intereses de Washington.
El caso Cerimedo nos revela que el imperialismo del siglo XXI ya no se ejerce únicamente con ejércitos, sino con sino con algoritmos, desinformación y una red de mercenarios digitales que actúan como bisagras entre Washington, Tel Aviv y las derechas latinoamericanas. Su objetivo final es la contrarrevolución preventiva a través de desgastar, desacreditar y desestabilizar a los gobiernos soberanistas. La pregunta que queda en el aire es: ¿cuántos Cerimedo más están operando hoy en nuestra América?
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